Un relato del escritorio de Laura G. Bueno

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Aunque todavía hay casamientos convenientemente planeados o culturas en donde la mujer no tiene posibilidad de decidir; en la actualidad, hay más libertad en este ámbito. La decisión de los contrayentes de compartir una vida es cada vez más una decisión propia y no manipulada por la familia.

 

¿Cuántos acontecimientos históricos han ocurrido a causa del amor de un hombre o una mujer? Naciones han sido unidas por un matrimonio, caso de los Reyes Católicos en los reinos de Castilla y Aragón. La historia de una sucesión al trono ha cambiado debido a que un futuro rey eligió a una mujer divorciada como su esposa; como la unión de Wallis Simpson y Edward Duque de Windsor. El Vaticano ha sido desconocido por usar su autoridad para refutar la anulación de un matrimonio, como resultado, se han creado nuevas religiones, incluyendo el anglicanismo establecido por el rey Enrique VIII de Inglaterra.  Guerras se han declarado por amor, como la épica historia de Troya, y matrimonios se han formado por decisiones políticas como la unión de Maximiliano y Carlota.

En la antigüedad, los matrimonios eran arreglados por conveniencia económica, política o social. Las parejas no escogían con quien casarse, eran sus padres los que hacían esas alianzas convenientes para las familias. Bodas entre primos se planeaban en las casas reales para asegurar el control político de otros dominios o reinos.

Monumentos se han erigido y cartas eternas han escrito a parejas en nombre del amor. En la India, el Taj Mahal se dedicó a la esposa del emperador Shah Jahan, todavía es el custodio de los restos de su amada. 

En Inglaterra, la viuda reina Victoria dedicó el Albert Memorial en Kensington Garden a su amado esposo. Carlos Slim dedicó el museo de arte Soumaya en la Ciudad de México a la memoria de su esposa. Las cartas que escribió Josefina a su esposo Napoleón Bonaparte siguen siendo un legado histórico.

Cada cultura, país y religión tienen sus propias tradiciones en la celebración de un matrimonio. Según la tradición hindú, la lluvia en el día de boda se considera signo de buena suerte. En Alemania, la novia lleva sal y pan en el bolsillo para asegurar la abundancia y el novio lleva granos de cereal para la buena salud y suerte. En Escocia, los novios suelen ser embarrados de pescado y comida podrida como símbolo de resistencia a la vida matrimonial. En México las celebraciones se caracterizan por uno o más días de fiesta y recuerdos memorables.

En el caso de Baja California Sur, las bodas duran de viernes a domingo, con música y comida regional donde ambas familias contribuyen al largo festejo, sin faltar la cerveza y el tequila.

Un poco de Historia

En México, la conquista española es el parteaguas del surgimiento de distintas tradiciones. Previo a la llegada de Hernán Cortés, los indígenas practicaban la poligamia, sobre todo si eran nobles. Sus rituales para contraer nupcias estaban establecidos por cánones muy específicos. Los hombres tenían una esposa legítima y tantas concubinas como pudieran mantener, sin embargo, la primera mujer tenía prioridad sobre las otras.

Al llegar los españoles en 1521 y establecer el cristianismo, intentaron evangelizar a los indígenas para hacerlos monógamos en un esfuerzo por proteger la institución de la familia. 200 años más tarde, en el año 1735, el Padre Tamaral quien tenía a su cargo la evangelización en San José del Cabo fue asesinado por la tribu Pericú en protesta de la monogamia y de las nuevas disposiciones que los jesuitas trajeron a la península.

Según relatos de Motolinía, el primer matrimonio cristiano en México se celebró cuando el hermano del señor de Texcoco junto con siete de sus compañeros y sus parejas,  se casaron en México el 14 de octubre de 1526, precisamente en la ciudad de Texcoco. Iniciando así una campaña para combatir la poligamia que se practicaba desde tiempos prehispánicos.

Una leyenda de amor de los volcanes en el Valle de México

Cuenta la leyenda azteca que una princesa llamada Iztaccíhuatl fue dada en matrimonio a un guerrero llamado Popocatépetl para cuando el regresara de la guerra. Mientras Popocatépetl estaba ausente un envidioso pretendiente le informó a la princesa que su prometido había muerto en batalla, de inmediato Iztaccíhuatl muere de tristeza. Cuando regresa Popocatépetl victorioso de la batalla se da cuenta de que su princesa había muerto de amor. Entonces la lleva en sus brazos, la coloca sobre las montañas y él se queda hincado velando su eterno sueño. La leyenda de los volcanes del Valle de México es una verdadera historia de amor.

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Anécdotas 

Él: “El día que decidimos casarnos en la Ciudad de México, pase a tu casa y te escapaste conmigo. Ya teníamos preparado al sacerdote de la iglesia para unirnos en matrimonio. Tus padres alarmados por la noticia y al enterarse de tu desaparición, decidieron buscar en las iglesias de alrededor. La única iglesia en la que no se detuvieron a indagar fue precisamente la que estaba en la esquina de tu casa. En las próximas horas se dieron cuenta, pero ya era demasiado tarde. Solamente con el paso del tiempo se convencieron que había sido un buen matrimonio el que formamos”.

ELLA: “El día en que decidimos fugarnos juntos pasaste a mi casa a la media noche. Ibas con un amigo por si la situación se complicaba. Me escapé contigo sin ningún artículo personal, únicamente con lo que traía puesto. Al siguiente día mi familia se dio cuenta de que había desaparecido. Por muchos años mi familia dejo de hablarme hasta que llego el momento tan esperado de querer conocer a los nietos.¨(Historia verídica de la Ciudad de México)

 

 

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“Me pediste en matrimonio, mi familia y la tuya celebraron y planearon los detalles de la boda. En la catedral te espere vestida de novia con mi vestido blanco, tú nunca llegaste y me quedé ahí hasta que el vestido se fue haciendo amarillo para después morir de tristeza”. (Historia de Baja California Sur)

“Nosotros nos casamos en el año 1920 en el sótano de una hacienda para evitar las persecuciones del gobierno en aquel entonces a la iglesia”. (Historia de la Hacienda La Providencia, Jalisco)

Tanto los matrimonios por la iglesia como por la ley se celebran con gran pompa, se invierte tiempo, dedicación, esfuerzo y muchos gastos para que ese día tan especial sea un éxito. Ocupados en tantos menesteres y estrés generados por un evento de tal magnitud, no debemos olvidar la razón principal. Quienes quieren estar juntos e iniciar una vida en común no necesitan más que una cosa: La voluntad de compartir su vida.

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