María Amparo Ruiz, una mujer de ese siglo

Estela Davis

En 1880, María Amparo Ruiz de Burton escribió a su amigo George Davidson para comentarle que estaba trabajando en un nuevo proyecto literario, pero que era tan largo el manuscrito y tan abundantes sus notas, que había llegado a pensar en abandonarlo, descorazonada. Una enfermedad de ella, otra de Nelly, su hija, y el cambio de residencia al Rancho Jamul, le impedía dedicarse a terminarlo. Sin embargo, para 1884, ese proyecto se había convertido en una novela: The Squatter and the Don, que empieza con el siguiente párrafo: “la sabiduría de otros surge de los buenos consejos; la sabiduría propia emerge de la experiencia” …

Según deduce Rosaura Sánchez, una de sus estudiosas, esta novela no sólo englobaba un reto ideológico y literario sino una cuestión comercial, a juzgar por las cartas de María Amparo a George Davidson, de la cual traducimos:

He estado escribiendo un libro y espero que no me acuses de ser indolente. No sé si deba publicarlo bajo mi verdadero nombre, por eso lo he mantenido en secreto. Sólo dos o tres amigos saben que lo estoy escribiendo. Quiero publicarlo en este otoño, en septiembre quizás. Esta es otra razón por la que quiero mis tres meses de pago extra y que se me aumente un poco mi pensión para poder así disponer de dinero para la publicación. ¿Intentarás ayudarme? Por favor hazlo. Si puedo pagar las placas de la imprenta, entonces sacaré algo, de otro modo todas las utilidades irán a la bolsa de los publicistas y vendedores de libros. Me gustaría tenerlo listo en agosto. Así que ve qué puedes hacer para tener este dinero en julio, por favor.

Esto sucedió después de la muerte de su marido, cuando ella regresó del este a vivir a California con sus dos hijos. Cabe señalar que estos no fueron los únicos trabajos literarios de María Amparo.

La autora, nacida de una aristocrática familia californiana, era un miembro prominente de la elite hispanoparlante que perdió sus privilegios después de que Estados Unidos ocupara el territorio Californiano durante el siglo XIX. En sus libros expresa la amargura de una clase dominante desposeída de sus tierras, por la invasión de los yanquis, sometidos, además, por la expansión industrial del sistema capitalista.

 

¿Quién fue Maria del Amparo Ruiz?

Nació en Loreto, Baja California el 3 de julio de 1832. Era hija de Isabel Ruiz Maytorena, quien tuvo otro hijo varón de nombre Federico. La identidad del padre no es clara y únicamente se sabe que se apellidaba Arango. Probablemente María del Amparo haya nacido fuera del matrimonio, o quizá llevaba el apellido Ruiz por decisión de su abuelo, un hombre prominente en la California de la primera mitad del siglo XIX. El caso es que, según Rosaura Sánchez, en su certificado de matrimonio aparece como María del Amparo Ruiz Arango.

Don José Manuel Ruiz, originario de Loreto, y abuelo de María del Amparo, fue el comandante de la frontera norte de Baja California y después, entre 1822 y 1825, gobernador con sede en Loreto. En reconocimiento a sus servicios, Don José Manuel habría recibido dos sitios de tierra, unas 3500 hectáreas alrededor de Ensenada; tierras que ocuparían un lugar importante en la vida de su nieta en los últimos años de su vida.

En julio de 1847, el capitán de Henry S. Burton, oficial de la armada de Estados Unidos, arribó a La Paz a bordo de la fragata Lexington, procedente de Santa Bárbara. Comandaba la expedición de 115 voluntarios de Nueva York. Los norteamericanos tomaron posesión de la Baja California y un buen número de ciudadanos, encabezados por el jefe político, Francisco Palacios Miranda, se rindieron ante el invasor y firmaron la capitulación, con el señuelo de que pasarían a ser ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica, y podrían acogerse a sus leyes. Durante el desarrollo de estos sucesos se conocieron María del Amparo Ruiz y Henry S. Burton.

Como es sabido, los invasores encontraron una fuerte oposición en los californianos que se levantaron en Mulegé, bajo el mando del Capitán Pineda, y en el sur, con Mauricio Castro, el Padre Gabriel González, José Matías Moreno y José Antonio Mijares, por citar algunos. No obstante, la península seguía bajo el control de los norteamericanos cuando en 1848 los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron el Tratado Guadalupe-Hidalgo, el cual excluía Baja California.

En virtud de la promesa hecha al grupo de traidores, considerados así por los patriotas cuando se retiraron los barcos de los Estados Unidos, en el otoño de 1848, dos de ellos fueron reservados para transportar a los llamados refugiados (los traidores). Un total de 480 bajacalifornianos partieron a Monterrey, en la Alta California, entre ellos, la menor de 16 años, María del Amparo Ruiz, y su madre, Doña Isabel. Algunos integrantes del grupo regresaron, otros se quedaron alrededor de San Francisco, convirtiéndose en ciudadanos de Estados Unidos.

Ya en Monterrey, el viudo de 28 años, Henry S. Burton, y María del Amparo Ruiz Arango se casaron a principios de 1849. Primero por el civil y después por la iglesia presbiteriana, en una ceremonia oficiada por el ministro Samuel Wiley. La historia de amor de Burton y María del Amparo se encuentra recogida en la California pastoral de Huber Howe Bancroft, en los siguientes términos:

“El Capitán Burton se enamoró de la elegante californiana, María del Amparo Ruiz, de 16 años, nacida en Loreto. Ella prometió casarse con él. Un sirviente lo reportó a cierto ranchero que la cortejaba quien juzgó conveniente informárselo al Padre Gabriel González, alegando que una católica no debía casarse con un protestante. El Padre González agradeció a través de una carta al despechado hombre, quien después sacó todo su rencor hablando ofensivamente, porque su amada lo había rechazado, por haberse vendido”.

De todos modos, la muchacha loretana se casó con el capitán yanqui, y el matrimonio de esta desigual pareja sirvió de tema, por mucho tiempo, de artículos periodísticos, poemas, cantos y obras de teatro.

Fragmento tomado del libro: Retazos Históricos y Evocaciones de Loreto, de la Autora Estela Davis.

“Lloremos por la leche derramada, por supuesto, si al hacerlo aprendemos a evitar derramar más. Lloremos por la leche derramada, y recordemos cómo, dónde y por qué, la derramamos. Mucha sabiduría se aprende a través de las lágrimas, pero ninguna olvidando nuestras lecciones”.

María Amparo Ruiz de Burton – The Squatter and the Don

Tratado Hidalgo Guadalupe

El tratado estableció que México concedería más de la mitad de su territorio, que comprende lo que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. México, además, desistiría a cualquier reclamo sobre Texas y la frontera se dispondría en el río Bravo. Estados Unidos pagarían 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra, como compensación.

 

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