Rancho El Zacatal

Estela Davis

El Zacatal era una propiedad de unas 200 hectáreas situada a casi 10 kilómetros al sur de Loreto y propiedad de Don Juan Garayzar Larrinaga. Don Juan, sabía que la tierra del rancho era muy fértil y decidió plantar viñedos.

La prensa y el molino que se utilizaban para hacer el vino fueron regalados a Don Juan, por parte de la compañía Santo Tomás de Ensenada, Baja California, cuando este equipo les resultó insuficiente a su compañía para la fabricación del vino, dada su alta demanda y crecimiento. El alambique estaba hecho de cobre.

Entonces, Don Juan empezó a producir vinos de mesa y luego brandy. El vino se llamaba Misión de Loreto. El Brandy Garayzar era mejor conocido como “leche de tigre”, bebida extremadamente popular y de alta calidad, al grado que en cada vuelo de Aeroméxico los pilotos se llevaban para uso personal uno o dos garrafones.

Cuando Don Juan Garayzar Larrinaga murió, su hijo Juan Garayzar Amador se hizo cargo del rancho hasta que, cerca del año 1967, puso a cargo del rancho a su hijo mayor Ramiro Garayzar Verdugo, quien conocía a la perfección el manejo del rancho y la producción tanto del vino, como del brandy.

La familia de Don Jorge Amador tenía encomendado el rancho, pero por supuesto, los propietarios siempre estuvieron pendientes de toda la producción, que no se limitaba únicamente a los licores. Siendo la tierra extremadamente fértil, había alrededor de 400 árboles de naranja Washington y Valencia, unas 1,000 palmas de dátil, una gran cantidad de olivos y durante algunos años, se sembró tomate de tan alta calidad para exportación.

Como suele suceder con este tipo de negocios pueblerinos, llegó el momento en que se vieron precisados a regularizarse y obtener sus permisos, básicamente, por la fabricación de licores. Lo cual, les llevó a situaciones muy difíciles ganando lo necesario para el sustento familiar.

En 1976, como el Zacatal era anexo a los terrenos que desarrollaba Fonatur en Loreto, éste compró los terrenos del rancho, siendo 1973 el último año en que se elaboraron el brandy y el vino.

Loreto es más que un Pueblo Mágico, es un tesoro de la historia mexicana.

La magia de la península conquistó a sus nativos primero y después a sus exploradores, ambos son protagonistas de un sin número de anécdotas y leyendas que lo enriquecen.

Es una comunidad custodiada por la Sierra de La Giganta y el Mar de Cortés. Los colores de sus paisajes impactan hasta quitar el aliento por la combinación de mar y desierto. Ha conservado la tradición de pueblo pesquero, así en los restaurantes podrás encontrar una deliciosa variedad de mariscos y pesca del día.

A tan solo 9 kilómetros de Loreto se encuentra Nopoló, donde tendrás la opción de jugar en un campo de golf de 18 hoyos. La Misión de San Javier con un poblado de alrededor de 100 personas, lo encontrarás a 31 kilómetros subiendo por Sierra de la Giganta. Puerto Escondido es un ambicioso proyecto turístico con club náutico, muelles y marinas.

Islas, fauna marina, misiones, edificios históricos y pinturas rupestres son parte de los atractivos que tiene Loreto para conquistar a sus visitantes.

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