Misiones en Ruinas

Anthony Quartuccio

Mi primer interés era dibujar y pintar tantas misiones y ruinas como pudiera encontrar y el tiempo me lo permitiera. Hay algo así como entre 30 y 36 misiones, dependiendo de cómo estén registradas.

Estas fueron fundadas por misioneros católicos de 1697 a 1768; la mayoría son solo un recuerdo del pasado con paredes de adobe derrumbadas, mientras que otras solamente son un punto con su nombre en el mapa.

Con dificultad se sabe de ellas, excepto por su importancia histórica y poco valdría la visita a las mismas. Algunas están localizadas en remotas áeas montañosas, apenas accesibles por maltrechas brechas.

Otras misiones, como la de San Ignacio, San Javier y Santa Rosalía, se encuentran bien conservadas y permanecen activas. Unas más, esperan ser restauradas.

Misión de San Fernando de Velicatá

Esta fue una de las misiones que más disfruté dibujar. Siempre tuve admiración por el padre Junípero Serra, quien también fundó las misiones de la Alta California. Esta es la única misión franciscana en Baja California, fue fundada el 14 de mayo de 1768. Mantenía 600 cristianos indígenas cochimíes que trabajaron la agricultura, a la vez que pastoreaban borregos y chivos.

Anduve arriba y abajo rodeando rocas y lomas cubiertas de cactus hasta encontrar el mejor lugar para alcanzar a ver las ruinas desde ahí, y a través de un enorme cactus cardón se me ofrecía un hermoso panorama del valle.

Aunque está situado en medio de un árido territorio, el lugar para la misión fue bien elegido.

Unos tramos siempre verdes a lado de un pequeño arroyo marcan un total contraste junto al desolado paraje del rededor, y al final del valle, un lago azul refresca la vista y el espítitu, pues el agua es muy escasa en estas tierras.

Luego de terminar mis dibujos, sacudí el polvo de mi ropa, me quité zapatos y calcetines y me refresqué los pies en el agua fría, quizá como muchos otros antes que yo.

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