Pinturas rupestres en Baja California Sur

Cristina Ortiz Manzo

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Las pinturas rupestres son consideradas como el rasgo cultural intangible más antiguo del mundo, en México podemos encontrar expresiones de esta índole en diversos sitios. Por ejemplo, la península de Baja California posee varias áreas donde apreciar la belleza del arte rupestre.

Conviene abrir un paréntesis para referir que recientemente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), inició el expediente técnico de el Camino Real de las Californias, con la intención de proponerlo como Patrimonio Mundial, por ser considerada una ruta cultural que en el pasado unió a las tres Californias para el paso de exploraciones, viajeros y mercancías desde el siglo XVII. En este sentido, sugieren algunos estudios que existe evidencia de que el medio ambiente natural, modificado por el ser humano, permitió un paisaje lineal que combina lo cultural con lo natural.

Sin embargo, lo que se quiere destacar, es la senda trazada a partir de la concepción del proyecto evangelizador y los deseos de la corona española, que coincide también con lugares estratégicos ricos en biodiversidad como fueron los oasis, con la presencia de pinturas rupestres y petroglifos en remotos recintos para nosotros, pero cercanos para sus hacedores.

El primer sitio al que se hará referencia es El Vallecito, en la parte norte a 6 km al oeste de la población de La Rumorosa, sus pinturas pertenecen al estilo artístico Diegueño Representacional (figuras pequeñas humanas y zoomorfas acompañadas de figuras geométricas y abstractas), estas manifestaciones graficas son atribuibles a los indígenas kumiai y tienen una antigüedad probable de mil años.

El cielo azul intenso, los agaves de un tono verde, glauco y amarillo que logran la epopeya de nacer entre las rocas y las pinturas que dan cuenta de que hace ya mucho tiempo habitaron allí sus hacedores, dan una impresión de querer seguir recorriendo ese espacio abierto coronado por uno que otro relieve.

Hacia el sur, el segundo sitio es la cueva San Borjitas ubicada en la región central de la península al oeste de Mulege, cuyo estilo artístico es el Gran Mural y se distinguen elementos geométricos, animales y figuras humanas. Los especialistas sugieren que dicho sitio junto a otros cercanos posee las pinturas más antiguas de todo México, ya que fueron realizadas entre 5400 a. C y 1054 d. C, declarándose en 1993 Patrimonio de la Humanidad.

El arte rupestre es atribuido a diversos grupos de cazadores, pescadores y recolectores en diferentes épocas aunque en el último lapso la región fue habitada por cochimíes.

La investigadora María de la Luz Gutiérrez, arqueóloga de INAH, ha realizado uno de los estudios más completos, registrando 120 motivos de grandes dimensiones y determinando que se trata de un lugar único y en donde posiblemente se comenzó a gestar la tradición Gran Mural. Para llegar a la cueva se requiere recorrer el paisaje semidesértico, andando por un camino rodeado de matorrales y choyas, mientras escuchas algunas anécdotas generacionales del guía. Al final, sentirás el alivio de la humedad que prodiga la boca de la cueva y su imponente contenido.

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