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“La fotografía como técnica es física. Es manejo de luz y sombra, de movimiento y distancias. La observación, la sensibilidad y el talento son la clave para convertirla en Arte.”

En la era digital, la fotografía se ha convertido aún más en un arte. El talento detrás de la lente de la cámara va mucho más allá del simple clic. En entrevista con Rosaura Rodríguez, entramos en este fascinante mundo de la fotografía.

Rosaura estudia diseño, fotografía y pintura. Decide especializarse y seguir su pasión, la fotografía. Esta es la técnica que elige para transmitir sus experiencias y emociones.

“Mis recuerdos de pequeña me remontan a mi papá recopilando todos los momentos de nuestra familia, fotografiando a mi madre, a mi y a mis hermanos. Me encantaba. Es la primera revelación de mi interés por la fotografía. Quiero capturar todos los momentos, como yo los veo, decir algo. Son las memorias que busco conservar, me emociona saber que puedo volver a verlas… y recordar.”

De niña, el recuerdo de su padre capturando todo lo que veía en una imagen despierta su interés por este arte. Las personas y los paisajes son dos elementos que despiertan particular atención en Rosaura. Busca transmitir las historias de los momentos que captura.

“Hay fotografías que son muy estudiadas, muy esperadas, hay otras espontaneas, donde estoy en el lugar, circunstancia y momento bellamente oportunos. Tienes que estar preparada. Busco retratar la esencia de las personas, de dónde vienen, qué es lo que hacen, lo que aportan a este mundo.

De un paisaje lo que busco es drama. Me gusta lograr el efecto dramático de asombro que solo dura un momento al capturar un paisaje. Eso es porque cada momento es irrepetible. La luz cambia de un segundo a otro. Y la siguiente imagen no será la misma”.

Rosaura encuentra además inspiración desde las obras de Renoir, Van Gogh y Duchamp hasta fotógrafos como Ansel Adams, Steve McCurry, Annie Leibovitz, Emmanuel Lubezki, entre otros. Al momento de preparar una colección sus experiencias son la directriz para seleccionar imágenes de acuerdo con un tema específico.

“Mis colecciones reflejan el momento que estoy pasando, o están enfocadas en algo que me ha sucedido y me hacen ser quien soy. Por ejemplo, tengo una colección que refleja el folklore de México. El tema central es la belleza de mi país y está compuesta por fotos que me hacen sentir todavía más orgullosa de donde vengo. Creo que es tan rico en cultura que de verdad nos quedamos cortos. Todavía tenemos mucho que retratar sobre México.”

La escultura, la música, la pintura y las aventuras viajando son otras grandes pasiones de Rosaura. Viajar con una cámara y perseguir la fotografía perfecta es un recorrido inesperado, y varias veces, arriesgado.

“El mayor desafío que enfrenta un fotógrafo en la actualidad, es quizá la controversia sobre la fotografía como arte. Mis pinceles son la cámara, la luz, las sombras. ¿La computadora? es el enmarcado. Pocos entienden que los fotógrafos persiguen el extremo. Implica riesgo, salirse del “atelier”, dejar su zona de confort, aventurarse, ser pacientes y observadores, hacer inversión donde muchas veces habrá desmañanadas, desveladas, cansancio, calor o frío. Ir a los límites, es lo que llamo valor agregado”.

En 2016, el destino le dio a Rosaura la oportunidad de aprender y rendirse para poder tomar una decisión en pro de la salud de su columna vertebral y de seguir haciendo lo que mas ama. Es en estas circunstancias, cuando al mismo tiempo se presenta la ocasión de abrir su propio espacio de exhibición.

“Desde hace tiempo y con una amiga colega la intención era abrir una galería. Esto fue posible hasta que tuve que atender mi salud y rendirme ante la situación que demandaba prioridad, y cuando uno fluye con la vida sin poner resistencia, suceden cosas maravillosas. Mi familia ha sido mi motor y cómplice.

Mi amiga tomo un rumbo distinto y yo, regrese de una operación medica exitosa y con una intención hecha realidad: Mi galería, un espacio creado para compartir lo que hago con mucho corazón.”

Los Cabos es un lugar completamente diferente de donde crecí en Puerto Vallarta. Me cautivaron sus colores. Cuando llegué, no había muchas opciones culturales, especialmente para los jóvenes, así que en ese entonces empecé un taller de arte para niños.

Hoy considero a Los Cabos parte de mí. Formé a mi familia en este lugar. Poco a poco quiero ir entregándole mi granito de arena en arte y cultura”.

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