Un pedacito de tierra… entre el desierto, el mar y el cielo

Joaquín Précoma Valle

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Después de haber conocido este paraíso y disfrutar los atractivos y comodidades que Los Cabos ofrece, justo cuando cierras la última maleta antes de entregar la llave del hotel o de la majestuosa villa que fue tu hogar por unos días, recordando los momentos que siempre atesorarás y el sinsabor de dejar esta tierra, en todos nosotros ha pasado por la mente abandonar nuestra vida cotidiana, perder el vuelo de regreso a casa y mudarnos a esta tierra mágica para hacerla nuestra.

Con los avances tecnológicos y la posibilidad de trabajar desde casa, a pesar de la distancia, o ante un retiro que nos permita disfrutar de nuestra vida adulta en un ambiente relajado frente al mar, estoy seguro de que la mayoría de nuestros lectores comparten este sentimiento. Quienes aún no han dejado su vida citadina entre grandes rascacielos y asfalto, leen este artículo con una lagrimita traicionera llena de nostalgia que se desliza lentamente en la mejilla, pensando en la vida tan diferente que Los Cabos ofrece.

No es fácil dar este gran paso, lo digo por experiencia. Algunos dejamos atrás familiares y amigos, zapatos y chamarras, que poco sentido tendría traerlos a un clima caluroso y hasta los muebles que no cupieron en la mudanza en el último momento, y los dejamos atrás junto con el pasado, para dar espacio a todo un nuevo cúmulo de experiencias. Nos aventuramos a una nueva vida en la que, si el estrés y la rutina se mantienen constantes, están llenos de una calidad superior.

En mi caso, emprender una nueva aventura con una segunda oficina de la firma, fue sin duda una experiencia mayúscula. Enfrentarse al incierto no fue en lo absoluto una tarea sencilla, estas líneas resultaron del empuje necesario para acompañarme en esta aventura, nunca me he arrepentido de la decisión que tomé años atrás. Sin duda, mis redes sociales parecieran unas vacaciones interminables, o al menos mis visitantes a lo largo de estos años así lo han creído, porque levantarme cada día a hacer mi trabajo, supervisando una construcción o proyectar una casa disfrutando la vista del mar, me permite dejar lo mundano de una tarea rutinaria para convertirlo en una actividad soberbia.

Recuerdo con mucho cariño mi primer trabajo en Los Cabos, después del Huracán Odile en 2014, supervisando los trabajos de reconstrucción de una villa, justo en el momento en que un primer grupo de ballenas llegó a Los Cabos con un espectáculo majestuoso que pude disfrutar desde lejos y jamás podré borrar de mi mente.

No es mi intención aburrirlos con mi diario personal, solo que es imposible escribir estas líneas sin buscar en mis memorias los momentos más extraordinarios que he vivido en Los Cabos, impregnados de las maravillas que esta tierra tiene para ofrecernos y de la calidez de la gente que en ella habita, en la que he encontrado grandes amigos que ahora son parte de mi familia cabeña y que me han abierto sus brazos de formas inigualables para hacerme sentir más que en casa, en mi hogar; un hogar que construimos todos en esta tierra, nutriéndola de diferentes puntos de origen, de diferentes costumbres, de diferentes formas de existir para darle forma a una sociedad multicultural que tiene algo para ofrecernos y que está ávida de nuevos integrantes y así seguir aportando, juntos, para crear un destino ,inigualable.

La oferta inmobiliaria es basta, de eso no tengamos la menor duda. Cualquiera que sea nuestra lista de necesidades, nuestro techo presupuestario o el estilo arquitectónico que deseemos para nuestros espacios, Los Cabos tiene suficiente oferta para albergar el hogar que imaginamos o para construirlo de la forma tan específica como nuestra mente pueda crearlo. Las películas en color sepia de nuestro país quedan atrás cuando conocemos las maravillas que tenemos para ofrecer, particularmente en Los Cabos, brindando todas las comodidades, infraestructura y redes que las ciudades más cosmopolitas han construido a la par.

Hoy por hoy, Los Cabos es el destino más importante de México, ofreciendo tiendas de diseñadores de lujo, restaurantes de afamados y premiados chefs internacionales, así como resorts nombrados en las revistas especializadas y desarrollos inmobiliarios de ensueño esperándonos para hacer de este destino, nuestra nueva tierra.

Un hogar no son muros ni pisos. Un hogar, somos nosotros. Atrévete a hacer de Los Cabos tu nuevo hogar y quédate con un pedacito de tierra… entre el desierto, el mar y el cielo.

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