DEL ESCRITORIO DE LAURA G. BUENO

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Tregua para nuestros sentidos

Los Cabos es un destino de spas. No solamente para el turismo que nos visita sino para quienes vivimos aquí. Pareciera que vivir en Los Cabos es como vivir en un paraíso, y si lo es, simplemente hay que darse el tiempo para disfrutarlo.

Solo ver el mar y escuchar el ir y venir de las olas, ver un atardecer o sumergirse para bucear en el mundo minúsculo de un arrecife, nos hace sentir vivos.

Todos los días nuestros ojos están saturados de todo tipo de contaminación visual.  A menos que, por supuesto, nuestras elecciones nos acerquen a una lectura agradable que nos haga reír o nos instruya.

A la hora de comer podemos decir que nos alimentamos mecánicamente, con prisa y, a veces, sin la posibilidad de elegir un platillo saludable. El acto de alimentarse se ve interrumpido por llamadas telefónicas y mensajes que nos hacen difícil la convivencia con quien tenemos cerca.

El sentido del olfato percibe los olores desagradables que como sociedad hemos originado. Estos olores han reemplazado a aquellos que un sendero a la montaña brinda, en donde todavía se percibe olores a de la naturaleza.

El oído, también saturado por ruidos de autos transitando, ambulancias, obras en construcción y música que a veces no logramos entender. El silencio y el canto de los pájaros por la mañana ya no se aprecia.

El sentido del tacto, tan necesario cuando éramos bebés, ahora se ve disminuido por tener las manos ocupadas con aparatos electrónicos. Cada vez las caricias y los abrazos son menos, por estar cada uno inmerso en su mundo.

Nos queda un invaluable recurso para volver a ser humanos. Al despertar nuestro sexto sentido podemos volver al mundo del bienestar, de la salud y de las sensaciones. Si bien lo podemos hacerlo nosotros mismos, preparando nuestra propia comida, escuchando la música que nos gusta, aromatizando nuestro hogar con aceites de diferentes plantas, caminando, bailando. El lugar a donde te invitaría a estimular tus sentidos sería un SPA.

Aunque el origen de la palabra SALUS PER AQUAM significa salud originada por el agua, un SPA tiene un abanico de posibilidades para recuperar la salud.

Imagina que tus ojos están cerrados y que estás en un camino plano sin obstáculos. Caminas una cierta distancia, lentamente, con solo con la ayuda del contacto de tus pies con el suelo. Caminas durante media hora, cada vez que te desvías de la ruta, las piedras que bordean el camino te hacen regresar al centro, como una brújula apuntando hacia el norte. El ejercicio mental de reconocer que el cuerpo puede hacer cosas con el tacto y sin la ayuda de la vista, es un trabajo maravilloso interno de autoconfianza.

En una experiencia mágica dentro de una tina de agua tibia, déjate mecer en manos de un experto como si fueras un bebé que acaba de nacer.

Desintoxícate en un baño ancestral, temazcal. Donde parece no transcurrir el tiempo. Sorpréndete con los olores y los beneficios de las plantas medicinales que nuestros antepasados usaban para curarse. Los spas con habitaciones construidas con sal que utilizan los beneficios energéticos del antiguo mineral son una terapia para el espíritu. O bien, prueba un masaje con piedras de río, materia prima natural que provocará un sueño profundo mientras un experto trabaja en sus puntos de estrés.

Estos son algunos ejemplos. La diversidad de conceptos de spa en la península de Baja California Sur ofrece tratamientos personalizadas y tan originales que te hará regresar una y otra vez.

Ya sea en un spa o a través de una actividad en armonía con la naturaleza, nuestro cuerpo agradece por el tiempo que reservemos para consentirnos y atender nuestra posesión más sagrada, la salud.

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