ÉPOCA PREHISPÁNICA Y COLONIAL
La historia de San José del Cabo se remonta a los antiguos habitantes pericúes y al estratégico Estero de San José, un oasis abundante en aves y peces. Según registros del jesuita Miguel del Barco, los pericúes aprovecharon el estero y dominaron las islas cercanas como Cerralvo, San José y Espíritu Santo. El contacto con los misioneros jesuitas comenzó en 1721, lo que permitió reunir a los nativos en los parajes más importantes, donde se fundaron las misiones de Santiago y San José del Cabo. Estos sitios fueron escenario de la rebelión pericú de 1734, en la que los misioneros Lorenzo Carranco y Nicolás Tamaral perdieron la vida.
El Estero de San José y Cabo San Lucas desempeñaron un papel vital en la ruta del Galeón de Manila (Nao de China), ya que los marineros agotados encontraban aquí frutas locales, como la pitahaya, para recuperarse. Desde 1565, la ruta comercial del Galeón unía Acapulco con las Filipinas, y los galeones hacían escala en el estero, conocido por los pericúes como Añuití y por los navegantes como Aguada Segura o Bahía de San Bernabé. Aunque se intentó establecer un asentamiento fijo para abastecer y proteger a los barcos del Galeón, estos esfuerzos fracasaron hasta la fundación de la Misión de San José del Cabo el 8 de abril de 1730, por el padre jesuita Nicolás Tamaral y el visitador José de Echeverría.

La misión buscaba, además de la conversión de los nativos, establecer un puerto seguro y un punto de abastecimiento, pese a las adversidades geográficas y a la escasez de recursos.
El 3 de junio de 1769, el astrónomo francés Jean-Baptiste Chappe d’Auteroche realizó con éxito una observación astronómica, lo que contribuyó a los cálculos de la distancia entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, una epidemia acabó con la vida de la mayoría de los miembros de la expedición, incluido el propio Chappe d’Auteroche, quien fue sepultado durante la misión.
SIGLO XIX Y PORFIRIATO
A inicios del siglo XIX, la composición social comenzó a transformarse radicalmente. Mientras la población pericú disminuía, llegaron inmigrantes españoles, mineros, comerciantes y marineros. Así, la misión se orientó hacia actividades agrícolas y ganaderas. Para 1824, la región ya funcionaba como ayuntamiento y, en 1830, San José del Cabo transitó de misión a pueblo por decreto del gobernador Mariano Monteverde.
Durante la guerra México-Estados Unidos (1846– 1848), la marina estadounidense ocupó la región. El ilustre josefino Mauricio Castro Cota, jefe político de Baja California, encabezó la defensa. La noche del 19 de noviembre de 1847, el teniente José Antonio Mijares, junto a Vicente Mejía y José Matías Moreno, combatió contra el pelotón estadounidense dirigido por Charles Heywood; el teniente Mijares resultó herido de muerte.
En la segunda mitad del siglo XIX, San José del Cabo se consolidó como villa. El auge de la caña de azúcar y la ganadería impulsó el comercio marítimo y el cabotaje, lo que propició el crecimiento poblacional y la aparición de nuevos sectores sociales. El gobierno local implementó servicios públicos como educación, correos, alumbrado público, seguridad y limpieza, lo que marcó el progreso de la localidad.
SIGLO XX Y DESARROLLO TURÍSTICO
El desarrollo turístico de San José del Cabo despegó hacia finales de los años 60, consolidando su renombre como destino cultural y natural. Las primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas por retos como sequías, epidemias y huracanes que afectaron a la población y la infraestructura.
Durante la Revolución Mexicana, la villa fue ocupada por fuerzas federales hasta 1914, lo que interrumpió el comercio y provocó escasez. A pesar de las dificultades, se construyó la torre del Palacio Municipal y se colocó el reloj público en 1904, además de instalar una red de agua potable en 1910 y ampliar la traza urbana en 1916.

Entre 1920 y 1940, San José del Cabo vivió una época de oro: la población creció y las actividades agrícolas, ganaderas y comerciales resurgieron. Se abrieron caminos hacia La Paz y Cabo San Lucas, y se restauraron el Palacio Municipal y la Plaza Teniente Antonio Mijares tras el huracán de 1918. El comercio “La Voz del Sur” se convirtió en la primera agencia de autos Ford en México, un símbolo de modernidad.
En los años treinta, la producción y exportación de tomate, principalmente a Estados Unidos, impulsaron el desarrollo económico, pero la década de los cuarenta trajo desastres naturales, caída de los precios y altos costos de flete marítimo. Pese a todo, la sociedad josefina persistió en su progreso, promoviendo la construcción, la educación y la salud, así como actividades culturales y deportivas, como el cine y el boxeo.
A mediados del siglo XX, la economía se orientó al turismo. En 1952 abrió el primer hotel, Casa O’Fisher, enfocado en la pesca deportiva; en 1956, el hotel Palmilla recibió a personalidades estadounidenses. Durante los años sesenta, la población creció, mejoraron los servicios públicos y la educación y se organizaron los primeros torneos de pesca deportiva en los principales hoteles.
En 1971, San José del Cabo se convirtió en Delegación del Municipio de La Paz. El turismo se consolidó con la apertura de la Carretera Transpeninsular Benito Juárez en 1972 y del Aeropuerto Internacional en 1977. FONATUR inició el desarrollo integral de Los Cabos, unificando a San José y Cabo San Lucas en un solo destino turístico, a mediados de los setenta.
El 8 de abril de 1980, en el 250 aniversario de la misión, la II Legislatura del Congreso de Baja California Sur aprobó la creación del Municipio de Los Cabos, con San José del Cabo como cabecera municipal.
SIGLO XXI Y CUMBRES INTERNACIONALES
Cumbre de Líderes Económicos de APEC (2002) En octubre de 2002, Los Cabos fue sede de la Cumbre de Líderes Económicos de APEC, que congregó a las principales economías del Asia-Pacífico. Se discutieron temas de desarrollo económico, cooperación internacional y políticas digitales, reforzando el papel estratégico de México. La cumbre requirió una coordinación excepcional para recibir a delegados de 21 economías, lo que impulsó la modernización tecnológica y la infraestructura de la región, además de saturar la oferta hotelera y de hospedaje.
CUMBRE DEL G20 (2012) En 2012, Los Cabos fue sede de la Cumbre del G20, que recibió a líderes de 19 países, además de la Unión Europea. Se abordaron temas de estabilidad financiera internacional y de coordinación económica, lo que dio lugar al “Plan de Acción de Los Cabos”, al fortalecimiento del Fondo Monetario Internacional y a acuerdos comerciales. Esta cumbre impulsó la promoción global y el turismo, dejando un legado en infraestructura, como la construcción de un centro de convenciones con una emblemática pared verde.

HURACÁN ODILE (2014) Tras la devastación causada por el huracán Odile en 2014, Los Cabos mostró gran resiliencia y capacidad de recuperación. A un año del desastre, la infraestructura hotelera, restaurantera y de servicios operaba casi al 100%, con mejoras notables. El esfuerzo conjunto de los tres niveles de gobierno fue clave para la pronta recuperación, consolidando a Los Cabos como un destino atractivo para la inversión privada y el turismo de lujo. Prueba de ello fueron nuevas inversiones en hoteles y campos de golf, así como el reconocimiento internacional de Virtuoso como “Tourism Board of the Year 2015”. El aeropuerto experimentó un crecimiento significativo en el número de asientos ofrecidos y la comunidad aprendió valiosas lecciones para enfrentar futuros desastres.
Los Cabos se posicionó como uno de los destinos mexicanos favoritos para la inversión privada ante los ojos del mundo, al caracterizarse como un municipio redituable. Durante los siguientes años se inauguraron hoteles como: Solaz, Le Blanc, Montage, Nobu, entre otros. Además, tres nuevos campos de golf y una ampliación, Vidanta East Cape, diseñado por Greg Norman; Rancho San Lucas, también por Greg Norman; Diamante Cabos San Lucas, diseñado por Tiger Woods; y nueve hoyos adicionales por Jack Nicklaus en Puerto Los Cabos.
ESTRELLAS MICHELIN (2024) En 2024, Los Cabos fue seleccionada como la única ciudad de México evaluada por la prestigiosa Guía Michelin, junto con Oaxaca, Baja California, Nuevo León y la Ciudad de México. Este reconocimiento distingue a los restaurantes locales por su excelencia culinaria y su variedad gastronómica, permitiendo que los sabores internacionales y mexicanos brillen en la península. La inclusión en la Guía Michelin marca un hito en la historia de Los Cabos, posicionándolo como referente gastronómico de talla mundial.