La historia de Los Cabos es testimonio de la colaboración constante de sus habitantes. El centro histórico de San José del Cabo se ha consolidado como el principal diferenciador, fruto del trabajo conjunto entre vecinos, empresarios y artistas para la conservación de las casonas antiguas. Hace algunos años, la creación de una asociación enfocada en el desarrollo urbano, comercial y estético permitió transformar significativamente la imagen del centro, fortaleciéndolo al mismo tiempo como atractivo turístico.
Esta sinergia generó un entorno propicio para la preservación de la identidad local y abrió nuevas oportunidades de desarrollo económico y cultural, consolidando el centro histórico como un espacio dinámico y vivo.

En contraste, la deslumbrante bahía de Cabo San Lucas —coronada por el emblemático Arco— fue desde sus inicios un punto de encuentro para navegantes y exploradores. Embarcaciones como el Calypso, capitaneado por Jacques-Yves Cousteau, se detenían atraídas por su ubicación privilegiada al final de la península y por la riqueza natural de una bahía reconocida como Área Natural Protegida. Con el tiempo, su vocación turística se consolidó en torno a la pesca deportiva y el entretenimiento.
A partir de la década de los setenta, la urbanización impulsada por FONATUR y la introducción del concepto de Los Cabos, que unía ambas ciudades, promovieron un crecimiento sostenido. La innovación y la creatividad han sido determinantes en esta evolución, permitiendo su modernización sin comprometer su esencia. La incorporación de nuevas generaciones a este esfuerzo colectivo aportó ideas frescas y facilitó la adaptación de usos y costumbres a contextos contemporáneos que generan dinamismo turístico.

Hoy, San José del Cabo destaca por su oferta artística y cultural, mientras que Cabo San Lucas lo hace por sus torneos de pesca y entretenimiento. Ambas, consolidadas por la hospitalidad y la gastronomía, que enriquecen tanto la experiencia de los visitantes como la de los residentes.
Como resultado, en 2025 Los Cabos fue reconocido internacionalmente en categorías como el turismo de lujo, las bodas, el bienestar y la gastronomía, consolidándose como un referente donde el pasado y el presente convergen.