“Cuando una ciudad se cuida como comunidad, el viaje deja de ser tránsito y se vuelve pertenencia.”

Mi acercamiento al Centro Histórico surgió a través de un grupo de amigos, entre quienes destacan Blanca Pedrín, Enrique Silva, Andrea Ehrenberg e Irene Bustos, quien tuvo una participación especialmente activa en la realización del proyecto de remodelación. Sin este proyecto, probablemente no se habrían conseguido los recursos necesarios para llevarlo a cabo.
Historia familiar Mi familia ha estado vinculada a San José del Cabo desde hace 125 años. Nuestro camino comenzó con Almacenes Goncanseco, conocidos como La Voz del Sur. Posteriormente incursionamos en la ganadería y el desarrollo inmobiliario, etapa en la que me integré en 1987, cuando llegué a Los Cabos para abrir un desarrollo. A partir de entonces, me involucré en diversas actividades comunitarias, como Grupo Madrugadores, Club Rotarios, la Asociación del Centro Histórico de San José del Cabo y el Club del Corcho. Actualmente participo en un importante desarrollo en Cabo del Este, con aproximadamente 630 metros de frente de playa y tres kilómetros de fondo. El futuro de Cabo del Este promete grandes oportunidades.
Labor en el Centro Histórico Fui el primer tesorero del Centro Histórico. En esa etapa organizamos una noche de casino en la que la mayoría de los locatarios colaboró activamente. Posteriormente invitamos a 40 personas a donar una banca, con un valor de 400 dólares cada una. Cada banca llevaba el nombre de su donador y se instaló en la Plaza Teniente Antonio Mijares para el disfrute de visitantes y locales. Con el tiempo, estas bancas desaparecieron durante las remodelaciones y se desconoce su paradero.
La mesa directiva funcionó como un gran equipo de amigos comerciantes que no competían entre sí, sino que se apoyaban mutuamente. En aquel entonces existían siete oficinas de bienes raíces; hoy hay más de 90. San José del Cabo se ha convertido en una ciudad muy buscada por la algarabía y el encanto de su Centro Histórico. Los locatarios siempre hemos procurado aportar soluciones al municipio para conservarlo de la mejor manera posible. Ser asertivos implica identificar problemas y proponer soluciones, involucrando a las autoridades cuando es necesario.
Actualmente buscamos reagruparnos para trabajar de manera conjunta en eventos, publicidad y el mantenimiento del Centro Histórico.

Logros de la remodelación Uno de los mayores logros fue la rehabilitación total de las vialidades, utilizando pórfido y empedrado, además de la construcción de banquetas y la instalación subterránea de los servicios de luz y teléfono, eliminando los postes visibles. Se logró que todas las esquinas cuenten con rampas para personas con discapacidad. Asimismo, se habilitaron espacios de estacionamiento para carga y descarga, principalmente en la calle Morelos, y se restringió el acceso a camiones de gran tamaño mediante la dirección de tránsito.
Obras Públicas ha mantenido los colores originales de San José del Cabo, y alrededor de 15 familias nativas continúan involucradas en el proyecto. Mi familia, con más de un siglo de presencia, conserva fotografías, notas periodísticas y otros materiales valiosos para preservar la identidad local.
Desafíos y conservación de la identidad Considero que el mayor reto es conservar la identidad del Centro Histórico, evitar la duplicidad de negocios y trabajar para que estas cuadras mantengan la esencia que tenían a principios del siglo XX.
Experiencia comunitaria y visión personal He desempeñado el cargo de tesorero durante 15 años en la Cruz Roja, 33 años en Grupo Madrugadores, dos años en Club Rotarios y fui el primer tesorero del Centro Histórico. En prácticamente todas las organizaciones en las que participo he asumido esa responsabilidad.
Llegué a Los Cabos en 1987 por recomendación de mis padres, después de vivir una etapa complicada en la Ciudad de México. Aunque muchos apostaban a que no duraría más de seis meses, hoy llevo 38 años aquí. Agradezco a Dios por vivir en este lugar único y siempre trato de encontrar lo positivo incluso en las situaciones adversas.

Si algún día tuviera que dejar Los Cabos, no encontraría un sitio igual en todo México. Contamos con 170 kilómetros de playa, muchas aún vírgenes, con una zona hotelera concentrada en apenas 30 kilómetros. Somos el estado con más kilómetros de playa y la menor población, lo que representa grandes oportunidades a futuro.
Mi filosofía de vida es dejar huella, ayudar a cuantos pueda y nunca esperar nada a cambio. Tengo dos hijos, Ignacio y Carolina, quienes hoy son empresarios. Estamos profundamente agradecidos por esta ciudad y por la comunidad que la hace tan especial.