CULTURA & ARTE
“Todos Santos es un oasis donde el tiempo se desacelera y la vida vuelve a tener raíz.”

Vive en Los Cabos desde hace más de 30 años. Ha estado involucrada en diversas actividades empresariales, filantrópicas y sociales y ha sido reconocida por su trabajo en apoyo a la comunidad.
En cuanto a su personalidad, Gabriela Camus es distinguida por ser amable y carismática, con un fuerte sentido de la familia y de la amistad. Ha sido una figura clave en la vida social de Los Cabos y ha participado en diversos eventos y actividades benéficas. El bienestar es un pilar auténtico en su vida y ha impregnado todas las actividades en las que se involucra.
Su relación con Ernesto Coppel ha sido una etapa fundamental y plena de su vida, y juntos, como esposos, han construido una gran familia y un legado empresarial en Todos Santos.
Inicios y llegada a Los Cabos Gabriela Camus ha residido en Los Cabos por más de tres décadas, siendo una protagonista activa en los ámbitos empresarial, filantrópico y social. Su llegada fue el resultado de una serie de coincidencias, tras contraer matrimonio con un diplomático mexicano mientras vivía en Roma. Al quedar embarazada, la pareja decidió trasladarse a la Ciudad de México, pero el destino los llevó a Los Cabos, en parte por el interés de un hermano en la región. Así nació el proyecto “La Golondrina”, un restaurante que operaba solo durante la temporada turística, ubicado en una de las casas más antiguas de Cabo San Lucas.
Originaria de la Ciudad de México, encontró en Los Cabos la sencillez y el encanto del mar, y se estableció en Terrasol, el único desarrollo junto a la playa en ese tiempo. Presenció la transformación de Cabo San Lucas de un pueblo pesquero con tres hoteles principales —Hacienda, Finisterra y Solmar— a un surgimiento de nuevos desarrollos turísticos que poblaron la playa El Médano.
Relaciones y colaboraciones clave Durante su trayectoria, Gabriela entabló amistades y colaboraciones significativas, como con Edith Jiménez, quien llegó de Acapulco y fue pieza clave en la promoción del turismo y la cultura regionales, organizando actividades en aquel tiempo y en la actualidad, y rescatando recetas tradicionales de la península.
Vínculo con la naturaleza y desarrollo en Todos Santos La magia de Los Cabos, caracterizada por la conjunción del desierto, el mar y las montañas, conquistó a Gabriela. Reconoce el carácter multicultural y las oportunidades que ofrece la región, así como la importancia de la iniciativa privada en el desarrollo local.
A Todos Santos lo describe como un oasis que capturó su atención por sus huertas y la autenticidad de sus restaurantes. Junto a su esposo Ernesto Coppel (“Neto”), eligieron este lugar para crear un legado familiar y empresarial, transformando jardines y propiedades en espacios emblemáticos en Santaterra, que cuenta con una galería de arte y los restaurantes Oystera y Vino Park. Han conservado el entorno natural y respetado la fertilidad de la tierra. Inspirados en Marruecos, integraron elementos artísticos y paisajísticos, contribuyendo al embellecimiento y a la conservación del pueblo.

Compromiso con la comunidad y la filantropía Gabriela resalta la importancia de cuidar los recursos naturales y de mantener baja la densidad de construcción en las huertas, asegurando la preservación de los palmares y el flujo natural del agua. Enfatiza el trabajo conjunto de los empresarios en beneficio de Todos Santos, apoyando a los bomberos y promoviendo la calidad de la oferta gastronómica y hotelera, lo que ha convertido al pueblo en un destino alternativo de gran valor en la zona.
Inspirada por figuras como Lucrecia Aguilar, primera presidenta de los rotarios, Gabriela canalizó su vocación filantrópica fundando Huitzi, enfocada en el apoyo a adultos mayores y a comunidades necesitadas. Organiza eventos, subastas de arte y actividades culturales, en colaboración con organizaciones como el Club de Abuelos San Miguel y la escuela La Ballena. También brinda ayuda a grupos como Adictos Anónimos, convencida de la importancia de equilibrar lo que se recibe con lo que se da.
Reflexiones sobre el desarrollo humano y social Gabriela comparte la visión de que el equilibrio y la solidaridad son esenciales para el bienestar social, destacando el rol de las sociedades civiles y las fundaciones en el futuro. Defiende la empatía y el reconocimiento de los dones individuales como vías para la felicidad y la evolución personal; resalta que las dificultades forman el carácter y abren nuevas oportunidades.
Arte, cultura y pertenencia El arte, la música y el teatro son elementos esenciales de la humanidad y de la cohesión comunitaria. Considera fundamental la participación en asociaciones e instituciones, como AMEXME, donde cada persona puede contribuir al desarrollo y al bienestar de Los Cabos.

Visión para Todos Santos y sueños realizados Gabriela subraya la responsabilidad de mantener la belleza de Todos Santos y de promover un desarrollo urbano respetuoso con el ADN del pueblo: edificaciones horizontales, preservación de huertas y palmares, y una planificación similar a la de las ciudades europeas que conservan su identidad a lo largo de los siglos.
Comparte su sueño de crear un jardín mágico inspirado en lugares como la Misión del Sol, en Cuernavaca, donde las personas experimentan bienestar y sanación en contacto con la naturaleza. Afirma, desde su experiencia, que los sueños se hacen realidad cuando se persiguen desde el corazón y con un propósito de bien común, superando obstáculos y manteniendo la autenticidad.