CULTURA & ARTE
“San José del Cabo no es solo su origen: es su causa.”

Uno, dos, tres, empezamos. Blanca, qué gusto estar reunida contigo esta mañana. Estoy muy feliz de poder realizar esta entrevista que hemos planeado tanto. Me gustaría empezar por conocer quién es Blanca Pedrín.
Orígenes y Familia Blanca Pedrín expresa su orgullo por haber nacido en San José del Cabo y lo describe como un paraíso. Nació en la calle Morelos, en una época en la que los nacimientos eran en casa y el pueblo tenía apenas 3,000 habitantes, lo que generaba una sensación de gran familia. La casa donde nació está cerca de donde vive actualmente y ese vínculo la llena de orgullo. Blanca se define como hija, mujer, madre, esposa, empresaria y, sobre todo, ciudadana comprometida. Ama profundamente su tierra y su gente, y se considera una mujer activa, emprendedora, apasionada y tenaz.
Proviene de una familia en la que la educación era fundamental; sus padres eran maestros y su padre fue delegado dos veces, además de haber sido el primer presidente municipal interino. Le inculcaron el respeto por la tierra, la comunidad y el valor de servir. Recuerda una infancia feliz, llena de unión familiar y de respeto hacia figuras como el maestro, el policía y la autoridad.
Infancia y Recuerdos La infancia de Blanca estuvo marcada por la magia de la naturaleza y la vida comunitaria. Recuerda cómo, tras los huracanes, miles de mariposas invadían las calles, lo que para ella representaba la salud ambiental y la magia cotidiana. Su madre era una mujer sabia y amorosa, el refugio de la familia, mientras que su padre era el ejemplo y la figura pública. Honrar el legado de sus padres es parte de su vida diaria.

Formación Académica y Primeros Pasos Laborales A los 15 años, Blanca salió por primera vez de su pueblo para continuar sus estudios en Santa Mónica y, posteriormente, en la Ciudad de México, aunque no le agradó la experiencia. Decidió regresar a casa, especialmente tras la pérdida de su hermano. Así, estudió ciencias políticas y administración pública en la Universidad Autónoma de Baja California Sur, guiada por su vocación de servicio.
Su primer trabajo fue en Fonatur, donde, a los 24 años, atendió a personajes importantes como presidentes, embajadores e inversionistas. Fue testigo de la época dorada de los desarrollos turísticos en San José del Cabo, participando en la inauguración de hoteles como el Presidente Intercontinental y el primer campo de golf.
Experiencia en California y Regreso a San José En 1982 se casó y, tras una devaluación, se mudó a California, dejando su corazón en San José. Trabajó durante 22 años para el señor Parr, pionero en la hotelería de la región, promoviendo el destino y operando una agencia de viajes exclusiva para huéspedes de los hoteles emblemáticos Twin Dolphin y Hacienda. Aunque viajaba con frecuencia a San José, siempre sentía nostalgia por su tierra.
Durante esos años, aprendió sobre finanzas, inversiones y gestión hotelera, enfrentando retos como la sobreventa y la presión por cumplir con los presupuestos. Tras casarse, se dedicó de lleno a ser madre de dos hijas, quienes son su mayor orgullo y proyecto de vida.
Emprendimiento Hotelero y Transformación Comunitaria Al regresar a Los Cabos, decidió convertirse en hotelera. En 1997 inició la construcción y, en diciembre de 1998, inauguró su hotel en la calle Morelos, entonces una zona abandonada. Convocó a sus vecinos para transformar la calle, lo que la convirtió en un referente local e impulsó negocios, como una panadería famosa por su pan.
Desde 2001, comenzó a participar activamente en la comunidad, involucrándose en proyectos de rescate, como el de Playa Palmilla. Formó el patronato Palmilla junto a ciudadanos comprometidos y luchó por proteger este espacio, convocando a la sociedad a defenderlo.

Identidad, Tradición y Rescate Comunitario San José del Cabo está marcado por familias intelectuales y por una herencia de migrantes europeos, con una fuerte tradición de la educación y el trabajo. Blanca resalta la rebeldía heredada de los pericúes y la importancia de la comunidad, la libertad y la belleza de lugares como Playa Palmilla y el estero, donde aprendieron a nadar y convivir en unión.
Las festividades tradicionales y la vida en la plaza del pueblo eran fundamentales, con bailes elegantes, orquestas y actividades sociales. Recuerda la vida en las huertas, el contacto con la naturaleza y la producción orgánica de alimentos antes de que ese concepto existiera.
Fonatur y Desafíos del Desarrollo Fonatur representó para Blanca una gran formación profesional, al participar en el desarrollo de Loreto y San José. Observó cómo la planta de tratamiento de aguas originalmente servía solo a los lotes hoteleros, pero el crecimiento urbano provocó una sobrecarga y la contaminación del estero, lo que motivó la lucha por rescatarlo mediante la formación de patronatos y la exigencia de una mejor planeación.
Blanca advierte sobre la importancia de la responsabilidad social empresarial, reconociendo que el desarrollo debe estar equilibrado y no anteponer intereses particulares al bien común. Aboga por la participación ciudadana diaria para preservar la calidad de vida y la comunidad.
Asociación del Centro Histórico: Origen y Logros En 1998, al iniciar su hotel, Blanca percibió el dinamismo turístico y la inquietud por mejorar el entorno. Fue parte de la fundación de la Asociación del Centro Histórico de San José en 2002, junto a comerciantes y ciudadanos, con el objetivo de embellecer el pueblo y rescatar su identidad. Se trabajó en proyectos arquitectónicos y se gestionaron recursos federales, estatales y municipales para la transformación del centro, lo que permitió inversiones millonarias y mejoras en infraestructura, imagen y cultura.
Durante su presidencia, enfrentó retos como el cierre de calles y la remodelación de la plaza y de la calle Grande, siempre buscando dignidad para los ciudadanos y dejando precedentes históricos para futuras generaciones.
Rescate del Patrimonio y Participación Ciudadana El centro histórico se consolidó como la concentración de la actividad social, económica, religiosa y turística, y como garante de la identidad local. Blanca enfatiza que el turismo debe ser beneficiario del bienestar ciudadano, no al revés. La vocación del centro histórico es la cultura, con eventos como “Sabores San José” que destacan la gastronomía local y buscan involucrar a nuevas generaciones en el respeto y preservación del patrimonio.