Los primeros bastonazos de los cabos

Por Gabriel Fonseca

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La cercanía con Estados Unidos y Canadá, la originalidad y dificultad del diseño de los campos y la belleza de las vistas que combinan escenarios de desierto, mar y montaña, convierten a Los Cabos en la capital mexicana del Golf.

Muy atinadamente en la visión inicial de nuestro destino turístico se apostó por la pesca deportiva y el Golf como productos principales. A finales de la década de los ochentas del siglo pasado el Club de Golf de San José del Cabo (Hoy Punta Sur) fue el primer campo de golf de nuestro Estado, después vinieron los diseñados por grandes leyendas como Jack Nicklaus, Tom Weiskopf y Robert Trent Jones Jr.

No obstante la práctica del golf en Los Cabos inició mucho antes del desarrollo turístico. A mediados del siglo pasado, de Estados Unidos llegó un muchacho de apellido Parna Ceseña a pasar vacaciones con sus parientes a San José del Cabo.

Unos días después de haber llegado platicó que su oficio en Estados Unidos era instructor de golf y se ofreció a dar una demostración en el centro de San José del Cabo conocido como La Calle Grande. En aquel pueblo chico se corrió la voz, así en aquel día, a la hora fijada se juntó mucha gente con y sin quehacer para ver con que iba a salir el fuereño.

La cita era al pie del monumento a José Antonio Mijares frente al palacio municipal. En la larga avenida se le divisó a lo lejos. Unas cuantas calles antes de llegar dejó ver que cargaba en su espalda un bulto con bastones, a su paso los perros le ladraban,  las cortinas de las ventanas se abrían y la curiosidad aumentaba, por fin llegó a donde había dicho. Bajó de su espalda una bolsa de palos, uno de los perros presentes se acercó amenazando dejar una firma, pero se fue ahuyentado con un aspaviento de uno de los que fueron al mitote.

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In A Notice And Memorandum Of Vintage Golfing A Old Fashioned Golf Gentleman Holds Up A Sign Above His Head Showcasing A Sport Letter Of Goodwill

Parna comenzó a caminar inspeccionando el suelo, dio unas cuantas vueltas hasta que paró y dijo: “Aquí va ser”. Extrajo de la gran bolsa otra mas chica con pelotas que parecían huevos de tortuga y un palo de golf, se puso en cuclillas, limpió con la mano el suelo y colocó  la pelota, se paró, tomó posición y le asentó un bastonazo mandándola a lo lejos.

 

Después de ese primer golpe, los niños, jóvenes y adultos desfilaban todas las tardes a pegarle a la pelota. Cuentan algunos que ahí estuvieron, que Parna hacia un truco muy vistoso, colocaba una pelota y detrás de ella en fila, pegadas una con otra 4 pelotas más, se ponía en posición y golpeando la pelota más cercana salían todas disparadas hacia el frente.

El decano de la ciudad, Don Héctor Green Miranda recuerda que en esos tiempos también se jugó golf en la playa en un predio llamado “El Salitral”, justo donde años antes había aterrizado el primer avión que arribó a Los Cabos, hoy ahí se encuentra el cuerpo de agua de la marina de Puerto Los Cabos.

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Los Cabos es una tierra de fortuna que atrae como imán situaciones extraordinarias que añaden valor a la historia de este lugar. El golf llegó para quedarse como uno de los principales atractivos de este destino turístico, hasta la fecha nos distingue en el país.

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