Momento de esparcimiento con la familia: El Triunfo

Cristina Ortiz Manzo

Se conoce, a la primera, con el nombre de La Ramona y a la contigua, como La Julia. -Armando Trasvina Taylor

Viajar en familia es una de las mejores maneras para preservar las relaciones entre los miembros de dicha estructura, a través de la recreación que significan los viajes, se pueden acumular experiencias, manifestar emociones, generar ideas y expresar sentimientos que son importantes para el desarrollo humano. En este sentido, esparcimiento y recreación deben tener un lugar importante en la vida de cualquier familia.

Uno de los tantos lugares de Baja California Sur que se pueden visitar en familia, es El Triunfo, situado a escasos 45 kilómetros de La Paz, por la Carretera Transpeninsular que va hacia Los Cabos, dicha localidad ha sido siempre un lugar con marcada personalidad, cuya historia y contribución al desarrollo económico del Estado fueron peculiares.

El origen del pueblo se remonta a 1751, con la expedición de una cédula real de la corona española y el nombre de Manuel de Ocio, soldado español arraigado al lugar y quien después de probar la posibilidad de enriquecerse con las perlas, renunció a su puesto de militar en el presidio de Loreto,

Algunos célebres personajes fueron Leopoldo Ramos Cota, jefe de telégrafos, revolucionario, periodista y poeta; así como, Francisco Cota Moreno profesor y personaje importante de la letras.

Abril es un buen mes para su visita. El Festival Artesanal cobra una importante notoriedad a través de presentaciones artísticas y muestras gastronómicas. La finalidad del festival es promover la actividad artesanal que se desarrolla en la comunidad, como elaboración de piezas de barro, cestería, tallado en madera, tejido en palma, y pintura. Hacia finales del mes de julio, la tradicional Feria de la Pitahaya invita a disfrutar de este delicioso fruto a los visitantes, y el dulce de Pitahaya que se elabora mediante un proceso laborioso. Las pitahayas son incluso una visión agradable por sí mismas, considerando el contraste entre desierto, cactáceas y fruto rojo.

Los fines de semana pueden gozar de una tranquila caminata, a través de los antiguos vestigios que alguna vez fueron uno de los centros mineros más importantes de la parte sur de la península: los hornos aún se erigen como aviso de que el tiempo no se ha podido llevar el esplendor de aquellos años. De igual forma, resulta interesante la visita de los dos cementerios (el chino y el inglés), con el único fin de apreciar las tradiciones y costumbres de las comunidades mediante el conocimiento de la cultura local y algunas leyendas.

Si disfrutas el senderismo en bicicleta al lado de la familia, el pueblo posee un sendero interpretativo, hay que recorrer alrededor de 7 km para llegar a San Antonio. Mientras sucede el recorrido, pueden además de ejercitarse, disfrutar de paisajes de montaña, oasis, arroyos y vistas marinas.

Además, se puede visitar el museo de la música, fundado en 2003 por el Gobierno del Estado y la pianista sudcaliforniana Leonor Isais Verdugo. Dicho recinto posee una colección interesante de instrumentos (pianos, mandolinas, guitarras, etcétera), que ha sido nutrida por las donaciones de la población a través del tiempo, por ejemplo, en cierta obra se da cuenta del gusto musical en ese poblado “en el Triunfo había pianos, muchos pianos, aseguraban los viejos vecinos: en cada hogar había un piano y lo tocaban”.

Fuente: Ortiz Manzo, 2016.

Algunos dirían que El Triunfo es casi un pueblo fantasma, sin embargo, sus habitantes, algunos niños vendiendo canastos de pitahayas o los ancianos sentados en los patios que te señalan amablemente la ruta que buscas, indican lo contrario. El Triunfo no solamente continúa siendo un pueblo interesante de visitar, sino un excelente pretexto para acumular en familia experiencias y practicar el esparcimiento y la recreación.

 

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