EL FARO VIEJO

Gabriel Fonseca

A finales del siglo XIX el general Porfirio Díaz Mori presidente de la República Mexicana temía por un arrebato a nuestro país de la Península de California por parte de Estados Unidos. El interés norteamericano era evidente, por esta razón el general urdió como estrategia la colocación de un faro en las costas de Cabo San Lucas para establecer presencia del gobierno en el pacífico mexicano.

En tiempos de Don Porfirio, el progreso, uno de los estandartes de la política nacional, se hacía en parte realidad, comunicando al país a través de la tecnología, instalando miles de kilómetros de vías de ferrocarril y postes telegráficos. Porfirio Díaz quería que México estuviera a la altura del mundo moderno y para lograrlo invirtió importando tecnología de punta; el Faro de Cabo Falso no sería la excepción.

Cabo Falso es la zona conocida como el fin o el inicio de la tierra, es la parte más austral de Baja California. Desde el mar, esta ubicación es visible y era conocida por los navegantes de la época, por lo que se decidió buscar en ese lugar, un sitio donde levantar el faro. Fue una gran proeza técnica y de voluntad edificar el proyecto, ya que el terreno en esa área presentaba para la época grandes inconvenientes.

La obra fue encargada al ingeniero español Joaquín Palacios Gómez, quien llegó acompañado de su esposa Petra Magro y sus hijos Joaquín y Roberto.

El proyecto consideraba la vigilancia ininterrumpida de las aguas del pacífico y la atención permanente del faro, por lo que la edificación incluía vivienda para el farero y su familia. La primera tarea fue la búsqueda de un ojo de agua, para construir un pozo para el suministro de la familia. Con éxito se halló un manantial de agua dulce entre unos riscos a medio cerro con dirección a la playa. Enseguida, se exploró y se encontró entre dunas y terreno pedregoso un sitio cercano al manantial que permitiría la construcción de la torre y la casa de los fareros.

Una vez trazado completamente el plano en 1902, se hicieron preparativos durante los dos años siguientes para iniciar la construcción. Uno de los grandes problemas que se presentaron fue la transportación del material, ya que todos los materiales llegaban por barco y la zona de desembarque estaba distante de la obra. Se resolvió esta dificultad con la construcción de una vía de rieles para transportar el material hasta el sitio a través de vagones.

La edificación inició en 1904 y se inauguró el 5 de mayo de 1905, indudablemente una obra maestra conducida con mucha inteligencia y técnica, aprovechando todos los recursos al alcance, por ejemplo: ante la imposibilidad de soldar metal en el sitio de la construcción, se trajo en barco la escalera metálica de caracol, la cual se trasladó en vagones y una vez colocada en su sitio final, se construyó a su alrededor la torre del faro.

Así mismo, dada la importancia de la subsistencia humana en un sitio alejado, el techo se diseñó como un colector pluvial y se construyeron bajo el faro dos cisternas para almacenar agua. Otro dato sobresaliente fue que cuando se terminó de acarrear todo el material de la obra, gran parte de los rieles se utilizaron para realizar una estructura para la base de los cimientos del edificio.

La exigencia era grande, esta construcción fue la primera inversión importante que hizo el gobierno federal en la historia para el territorio de Baja California, en ese entonces. Además, todo el mecanismo y las luminarias del faro eran lo más moderno de la época y provenientes de Europa. Las piezas de funcionamiento se presentaron en una exposición universal que se realizó en París, Francia en 1900. Este mecanismo duró en funcionamiento más de 100 años.

A mediados de los años 60s, el Faro de Cabo Falso fue azotado por un huracán quedando inservible, lo que generó la construcción de un faro nuevo en la misma zona, Sin embargo, a raíz de este suceso la comunidad de Cabo San Lucas lo renombró “El Faro Viejo”. Hoy es resguardado por la sociedad civil a través de Yenekamú A.C.

El Faro Viejo es el más importante y significativo monumento histórico existente en el Municipio de Los Cabos. Representa un símbolo de identidad y orgullo local.

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