Un Relato del Escritorio de Laura G. Bueno

Golfo de California o Mar de Cortés

Para conocer la península de Baja California Sur y las bellezas de sus cinco municipios, no es suficiente con un recorrido en su carretera federal número 1 o en sus diversos caminos “off-road” que se abren como tablero de serpientes y escaleras, llevándote a sitios donde quizá no puedas encontrar el mismo retorno. Necesariamente hay que hablar de sus rutas marítimas, así que nos haremos a la mar, al Golfo de California o Mar de Cortés como se conoce popularmente.

Las aguas del Mar de Cortés bañan las playas de Baja California (Norte), Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. Al estado de Baja California Sur pertenecen las islas: Cerralvo, Espíritu Santo, Partida, San Diego, San Francisco, San José, Carmen, Coronados, Monserrat, San Marcos, Santa Catalina, Santa Cruz, Requesón, etc. Una sugerencia sería adquirir la guía “Sea of Cortez”, de los autores Breeding y Bansmer, quienes plasman a detalle las distancias, itinerarios y datos generales de estos lugares.

Muchos mares ofrecen únicamente paisajes, sin embargo, el Mar de Cortés te brinda la posibilidad de sumergirte en él, por su buena temperatura y la tranquilidad de la mayoría de sus aguas. Desde fines de abril hasta julio son meses ideales; y, cerciorándose de que no hay huracán próximo, los meses de agosto, septiembre y octubre son espectaculares. De alguna u otra manera, en el Golfo de California, un buen capitán, buscará la mejor opción para anclar la embarcación en el lugar adecuado y guarecerse del viento en caso necesario.

Las diversas actividades te exigen llevar un adecuado equipo para esnorquelear, bucear, acampar, nadar, incluso caminar, y muy importantes, licencias de pesca deportiva expedidas por las autoridades competentes y permiso para desembarcar en algunas islas. Adiciona unos buenos binoculares, cámaras fotográficas y otros artículos importantes como medicamentos para evitar el mareo, bloqueadores y repelentes.

Este mar es hogar de una fauna que no vas a encontrar en otros sitios del mundo. Ahí convergen delfines, lobos marinos, estrellas de mar, peces con gran colorido, arrecifes, mantarrayas, corales, ballenas jorobadas provenientes de Alaska e incluso orcas nadando en grupo.

Perteneciente a México, el Mar de Cortés concentra tan alto porcentaje en diversidad de especies que el oceanógrafo francés Jaques Cousteau corona a este mar como “el acuario del mundo”. Asimismo, el premio nobel de literatura, Steinbeck, y el biólogo marino Ed Ricketts, como resultado de seis semanas de navegación en estas aguas, dan origen a un par de obras de investigación, “The Sea of Cortez” y “The Log from the Sea of Cortez”, esta última producción del citado premio nobel.

El siguiente mapa muestra el paso obligado por el Puerto Comercial Pichilingue y el cruce del Canal de San Lorenzo y su hermoso arrecife en donde, si bajas a esnorquelear o bucear, se izará la bandera de buceo para efectos de seguridad por tratarse de zona de cruce de barcos grandes. Posteriormente entrarás al territorio protegido por la UNESCO como reserva de la biósfera: “Espíritu Santo” y “La Partida”. Ahí tendrás una variedad de sitios para anclar la embarcación.

En travesía podrás ver diversas bahías, puntas, playas, ensenadas, islas, caletas, manglares, arcos pequeños que intentan imitar al de Cabo San Lucas (Ensenada Grande) y paisajes de montañas. Amanecerás en un hábitat en donde el tiempo parece más pausado y en donde el sonido del mar es más suave. Los arrecifes son un mundo maravilloso de vida y color. Recuerdo en la “Ensenada del Candelero”, cuando me encontré un pulpo que salió de una cueva impulsado por sus tentáculos. Ambos nos asustamos y nadamos en sentido opuesto.

Si tu preferencia no es nadar, una opción es subir en un kayak para recorrer el litoral compuesto de cuevas marinas, propiedad de los cangrejos, en donde las olas te salpicarán con su danza constante; o bien intentar el “paddle board” y equilibrarte bien porque podrías terminar en el agua. Las corrientes marinas no se ven, pero en poco tiempo, el viento y oleaje te puede alejar mucho de la embarcación. Portar chaleco es una buena recomendación.

A 0.5 millas de la punta noroeste de “La Partida”, un lugar popular y de gran atracción se denomina “Los Islotes” (la lobera). Te tendrás que acostumbrar al olor a pescado. Ahí podrás sumergirte y convertirte en un compañero de los lobos marinos y de sus bebés, que por naturaleza son curiosos. Es recomendable nadar con las manos pegadas al cuerpo.

A un macho alfa, por su tamaño y sus sonidos, lo reconocerás enseguida, su nado en línea recta te alertará del límite que debes guardar entre tu mundo y el de ellos. Diviértete como los lobos marinos que toman diversas posiciones, tan variadas como la forma de la roca que les soporta. Los lobos marinos cazan su pescado y las aves aparecen para poder ser parte del festín y luego cubrir de guano las rocas.

Aproximadamente en un par de horas a la velocidad de 10 millas náuticas llegarás a la Isla de San Francisco y después a San José. En la travesía tendrás oportunidad de broncearte recordando el color dorado de las especies que acabas de dejar atrás. Incluso, en ese lugar, podrías ver grupos de delfines que disfrutan nadar cerca de la proa a la misma velocidad que la embarcación. Incluso podrás pescar. O bien imaginar la dificultad de los antiguos navegantes para ubicarse en el mar, y la competencia que se suscitó en Europa, específicamente en Reino Unido, para crear un instrumento que les ayudara a medir la longitud.

Si quieres ver un paisaje que te recuerde la película de George Lucas, “Starwars”, navega hacia Punta Colorada.

Visitar Amortajada, en la Isla San José, es un destino obligado, una alberca gigante con el ingreso custodiado a un manglar. Cientos de saguaros agrupados como un ejército estarán esperando tu entrada al intrincado laberinto de árboles tropicales retorcidos y de raíces entrelazadas. Es conveniente hacer este paseo durante las horas de la mañana y asegurarse que exista algo de viento sino los minúsculos jejenes de la tarde te van a dejar picaduras muy molestas. Al fin del manglar, si eres observador, verás el perfil de un león que como esfinge resalta a lo lejos en la Isla San Francisco.

Una minúscula isla conocida como “El Pardito” se encuentra a poca distancia de Amortajada. Ahí viven algunas familias, hay una iglesia y pocas casas.

Algunos yacimientos de sal todavía muestran vestigios de su existencia.

Una de mis atracciones favoritas es pasar la tarde anclando en “Mangle Solo”. Durante el atardecer, esa latitud ofrece una vista impresionante de la Sierra y es preciso a esa hora que varios colores se conjuntan en la mejor fotografía. Un faro en el extremo de esa Isla se ve a lo lejos. Algunos grupos de pelícanos se forman para buscar alimento en la orilla. Mientras se observa el atardecer, el oleaje es constante y es conveniente retornar a la embarcación.

Sin duda esa franja de playa, en donde está ubica el faro, es mi lugar favorito, por ello, ahora le llamo “Playa Laura”, no creo que exista algún inconveniente, así el “Mangle” ya no estará sólo. En temporada de ballenas, este sitio es ideal para ver el desfile de estos mamíferos.

El recorrido que he narrado hasta aquí se podría hacer en 5 o 6 días; sin embargo, para llegar a las islas que he citado anteriormente se requieren de más tiempo. Las actividades continuarán siendo similares, sin embargo, cada isla y cada lugar va a competir con el que dejaste atrás.

La siguiente vez que viajes sobrevolando la península pide el lugar de la ventanilla y si tienes suerte podrás ver en un instante este recorrido en cuestión de minutos.

Regresamos a La Paz con el recuerdo de las risas y de las historias que solo se platican en altamar.

Ya no serás el mismo, estoy segura de que habrás creado una conciencia de la importancia de proteger la naturaleza para que futuras generaciones tengan la fortuna de ver el paraíso que has dejado atrás.

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