Baja California Sur, una aventura que transforma

Luis Ruiz

Al llegar a Los Cabos, las largas tardes doradas junto a la piscina eran la rutina diaria de mi vida, algo que comenzó a desvanecerse poco a poco para forjar mi carrera en el desarrollo de proyectos arquitectónicos y de interiores. Hoy, tras haber diseñado algunas de las propiedades más bellas de México, estoy inmerso en una de las explosiones inmobiliarias más importantes de la historia del destino —un tsunami frenético de apertura de hoteles, residenciales, y restaurantes —. Pero, inesperadamente, se detuvo gracias a la llegada de una pandemia global que al final me regaló el tiempo ideal para explorar más allá.

Motivados por las historias de un paraíso al norte de La Paz, y por las ganas de distanciarnos de todos y de todo, mi pareja y yo elaboramos un plan de escape y entretenimiento. Decidimos escoger un Jeep Rubicon al que dedicamos los meses de pandemia para equiparlo con aquello que creímos imprescindible para nuestra travesía por las playas. Cuando llegó el momento, tomamos a nuestro Bulldog Francés y los tres emprendimos el viaje al norte por 21 días.

Interminables paisajes escondidos tras cientos de kilómetros de senderos son un deleite visual a lo inexplorado. Los muy anticipados días de playa se convirtieron sorpresivamente también en días de campo, de explorar la sierra, sus misiones históricas y sus pinturas rupestres. No solo sorprenden las islas repletas de playas paradisíacas, sino su espectacular fauna dentro y fuera del mar, y la impresionante flora que se erige en forma de cardones y cirios, todavía más grandes y colosales entre más al norte se viaja.

El recorrido es también exquisito en lo culinario. En el sur, los mariscos frescos de los litorales del Pacífico y del Mar de Cortés se transforman hacia el centro de la península en grandiosos cortes de carne de res y de cordero. Al llegar al norte, sus vinos tampoco decepcionan y son considerados entre los mejores del mundo.

Habíamos escuchado que el regreso era cansado y monótono, fue todo lo contrario. Existen rutas alternativas en prácticamente toda Baja California Sur que permiten llegar a lugares recónditos, solitarios, únicos, y sin cobertura, pero con lo necesario para robarnos el aliento.

En resumen, Baja California Sur es deliciosa y se disfruta con todos los sentidos.

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