Después de una reñida competencia en la categoría La Baja Inspira, el Festival Internacional de Cine de Los Cabos reconoció a La Recua como el proyecto ganador, haciéndolos acreedores a un premio de 30 mil pesos mexicanos.

El filme es una auténtica reproducción del estilo de vida de los rancheros sudcalifornianos y surge cuando en el pecho de Darío Higuera, co-director, nace el deseo de realizar una recua como lo hacían sus antepasados. Su entusiasmo contagió inmediatamente a Trudi Angell y al resto del equipo de producción para hacer realidad ese sueño.

“Estoy muy contento. No tengo palabras para agradecer todo el apoyo o para explicar esta ovación tan grande que siento al ver terminado mi sueño de tantos años. Estoy muy agradecido con toda la gente que me ayudó, y con Trudi: el motor de todo esto; con toda la gente. Gracias a mi familia y a cada una de las personas que hicieron posible esto”. Darío Higuera.

¿Cómo se sienten tras haber ganado el premio de La Baja Inspira?

Trudi: Increíble, porque tenía la esperanza de ganar al menos tres guirnaldas cuando empezó a participar en distintos festivales, pero ya hemos llegado muy lejos. Para nosotros, ser escogidos como ganadores de esta categoría nos hace sentir muy orgullosos. Nunca imaginé que, en un festival de tanta importancia, nos concediera este honor.

¿Cómo se sienten respecto a la gran aceptación que tuvo La Recua por parte del público?

Darío: Me siento muy feliz y orgulloso respecto a mi familia y todas las personas; muy contento con la gente que me recibió allá, las personas que no conocía de la película que me saludaron con mucha amabilidad, ¡es algo increíble! Nunca pensé que esto me llegara a suceder. Sentí una grandeza, “de regular pa´rriba”. Estoy contento de haber hecho y dejado esta película que es para todas las edades y recordar a nuestros antepasados; como iban y venían, seguir sus pasos.

Platíquenos alguna anécdota que recuerden al filmar La Recua.

Darío: Todo el camino fue muy bonito, muy importante, desde que salimos hasta que llegamos. Sentía mucha emoción en cada rancho al que llegábamos.

Elizabeth: El viaje para los rancheros fue como si nada. Darío y sus acompañantes estaban en su ambiente. En nuestro caso, que también íbamos en mulas a lado de ellos, tuvimos 2 o 3 incidentes, como el mío:  perdí la GoPro dos veces y todas las veces se recuperó. Me decían, “ya se dónde se te cayó”, iban y regresaban con ella, la encontraban. Nos dejó impresionados ver cómo dominan el andar por los montes, lo conocen tan bien, que recuerdan sus pasos. Y también perdimos una mula…

Darío: Ese fue un reto muy bueno, porque perdimos un animal importante y en terreno no fácil de encontrarlo, estaba preocupado porque mi hijo fue a buscarlo y muy rastrero salió mi hijo, porque si encontró al burro. Gracias a que mi hijo es un buen ranchero.

¿Cómo fue que surgió la idea de plasmar la identidad sudcaliforniana en un documental?

Trudi: No fue difícil plasmar la identidad sudcaliforniana porque ellos son “los meros, meros”.  Tienen un estilo de vida rural, están en su ambiente y esa es la herencia natural de Baja California Sur. Son personas que todavía nos conectan a la historia de la primera California, de lo que todavía existen en las sierras, como en la sierra de San Francisco. Los más pequeños, y los hijos de Don Darío fueron esenciales para el recorrido. Tienen en el corazón ese legado, ser un ranchero sudcaliforniano.

Si tienes la oportunidad, te recomendamos ampliamente que veas La Recua: un documental que plasma la identidad de una bella tradición que ha trascendido.

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