Es difícil encontrar un pueblo con mayores atributos mágicos que Loreto. Lo sostiene su historia, su gente y sus bellezas naturales, atributos fuertemente ligados entre sí. Para entender su magia, debes visitarlo y observar el entorno natural, conocer las dificultades que tuvo que padecer desde su fundación en 1697, hasta el primer tercio del siglo pasado, período en que la naturaleza parecía empeñarse en hacerlo desaparecer.

Loreto fue el primer asentamiento humano permanente de la California, ubicado en la ensenada llamada San Dionisio por los españoles, fue explorado por primera vez en enero de 1684, por los expedicionarios comandados por el Almirante Isidro de Atondo y Antillón. Formaban parte de esta expedición los jesuitas Eusebio Francisco Kino, Matías Goñi y Juan Bautista Copart.

La ensenada de San Dionisio, bañada por un mar del color lapislázuli hace resaltar las islas de Coronado, Carmen, Danzantes, Montserrat, las Galeras y la Catalana, que complementan el extraordinario paisaje circular, en cuyo centro está Loreto. ¡Qué mejor que esa hermosa ensenada, a modo de media luna, toda verde para eregir este pueblo!

Así pues, fue por la magia del azar que los conquistadores arribaran a San Dionisio el 18 de octubre de 1697. Exploraron un poco por la costa y encontraron un arroyo de agua dulce con un bosquecillo de sauces y carrizales que les pareció ideal. Ahí mismo, plantaron una cruz adornada con flores. Siete días más tarde, el 25 de octubre, se realizó la ceremonia de toma de posesión de la California en nombre del rey católico, se ofició una misa ante la virgen y se bautizó aquel misérrimo campamento que llegaría a ser la Capital de las Californias, con el nombre de Loreto.

Según la tradición oral, el sitio se eligió porque la mula que traía en su lomo a la virgen desde la playa, al llegar a ese punto se echó y se negó a pararse por más que la jalaron y castigaron a fuetazos; entonces, el misionero dedujo que ese era, sin duda, el lugar elegido por la virgen para la construcción de su templo.
¿Cómo negar entonces que desde su nacimiento Loreto es mágico?

A partir de entonces, Loreto se constituyó en centro administrativo, puerto de desembarque, sede del presidio o de la guarnición militar y en 1698, Capital de las Californias. En 1699, el padre Francisco María Píccolo fundó la misión de San Francisco Javier, en una pequeña planicie en lo alto de la Sierra.

 

En la actualidad, el Municipio de Loreto, es el más reciente de la organización municipal sudcaliforniana (1992), está conformado por siete subdelegaciones. Las más importantes en número de pobladores son la Colonia Zaragoza y San Javier, la segunda misión fundada por los jesuitas con su templo, el más bello y mejor conservado edificio de los 18 construidos.

Otros puntos de mágica belleza son sus bahías: San Nicolás, San Basilio, San Bruno, El Mangle, Agua Verde, Juncalito, Tembabiche, Ligüí y Ensenada Blanca. En algunas se planearon desarrollos turísticos y en otras ya se construyeron, tal es el caso de Nopoló y Puerto Escondido.

Los viajeros encuentran en Loreto un pueblo precioso, con un moderno malecón, muy limpio, relujado, adoquinado, empedrado, pavimentado, iluminado, con árboles, plantas y flores. En el centro del paisaje urbano destaca, desde cualquier ángulo, la silueta del templo misional dedicado a Nuestra Señora de Loreto.


Cualquiera que llegue quedará gratamente impresionado por el paisaje escénico conformado por el cuadro incomparable de: “sierra, desierto, isla y mar”. Los variados perfiles yuxtapuestos de La Giganta en cuyas estribaciones abunda la flora regional, se abren paso hasta el caprichoso litoral de la ensenada de San Dionisio.

Hoy Loreto enfrenta un desarrollo turístico universal, mágico por su singularidad y belleza. Una pequeña ciudad dedicada a los servicios turísticos, ubicada entre los mares e islas que conforman el Parque Marino, un Área Natural Protegida.

En la zona de Nopoló nuevos desarrolladores transforman el paisaje urbano. Se construyeron casas y toda una infraestructura de servicios. Se han rescatado y revalorado sus monumentos. No solo de Loreto, sino los de San Javier que son una joya. Sus templos y el Museo de las Misiones, uno de los más interesantes y visitados de la península, constituyen un orgullo para Sudcalifornia.

Por todo esto Loreto es reconocido como: Pueblo Mágico.

El Programa Pueblos Mágicos es desarrollado por la Secretaría de Turismo de México en colaboración con diversas áreas del gobierno. La designación contribuye a revalorar poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo y que representan alternativas originales y diferentes para los visitantes nacionales e internacionales.

Más que un rescate, es un reconocimiento a los que habitan esos hermosos lugares de la geografía mexicana y han trabajado para mantener viva la riqueza cultural e histórica que encierran.

Son localidades con símbolos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad y magia que emanan en cada una de sus manifestaciones socioculturales y que ahora se convierten en una gran oportunidad de proyección turística.

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