Compartir

El lujo como tradicionalmente se le conoce, es cada vez más escaso. No porque se vuelva inaccesible, sino porque se renueva y es más especializado.

Las tendencias mundiales en este sentido estimulan a buscar las experiencias sublimes, increíbles, vitales, y que lejos de deslumbrar, permitan vivir oportunidades en muchos casos irrepetibles. Ahí es donde parece que se aloja el nuevo lujo.

Fotografías por Oscar Ortiz

Por supuesto, tales fenómenos no se limitan a experiencias determinadas. Se extienden a todo lo que representa elementos diferenciadores importantes, desde comida, ropa, viajes y lugares hasta, evidentemente, arte y arquitectura.

Lo anterior no le quita valor, ni presencia y menos importancia a lo tradicional, por supuesto que el lujo siempre será precisamente eso, una pieza extraordinaria, que puede definirse así cuando excede lo ordinario. Sin importar el precio, lo inalcanzable o cercano a ser imposible. Sobre el tema del lujo en las experiencias, la atención al detalle es cada vez más valioso.

Hoy en día, hay más solicitudes para cenar en lugares aislados, en islas distantes, en cañones inhóspitos y espectaculares con ingredientes de orígenes remotos que hace apenas unos años era prácticamente imposible de obtener. Por supuesto, siempre con respeto a la naturaleza, la sustentabilidad y el medio ambiente.

La arquitectura, como rama de las bellas artes, ha sufrido cambios significativos en casi todos los niveles de expresión visual y práctica. En el sector de lujo es quizás donde los cambios son más evidentes. Como prueba, observe los grandes edificios, oficinas corporativas, residencias, hoteles y áreas públicas.

La arquitectura exteriorizada en la industria hotelera estaba claramente definida en la mayoría de los destinos turísticos. De repente, cambia o evoluciona. Tal vez es una situación generacional.

la distinción arquitectónica es evidente, desde la elección de arquitectos, diseñadores y equipo técnico, hasta los materiales utilizados, las vistas, el entorno y sobre todo aquello que anime a permanecer más tiempo en las instalaciones.

Los Cabos contribuye a esta nueva tendencia. La prueba está en los nuevos hoteles a lo largo del Corredor Turístico, los que se dirigen a Cabo Pulmo y los hoteles que están en el área del Océano Pacífico hacia Todos Santos.

Los hoteles precursores no se han quedado atrás. Han sostenido impresionantes renovaciones en un esfuerzo por ser competitivos dentro de la industria y apoyar la sustentabilidad.

Actualmente, la industria de la hospitalidad ha aumentado el valor de la gastronomía hasta el punto de desarrollarla como una rama completa del turismo. En muchos casos, es la razón para elegir un destino y hacerlo de forma repetitiva.

En este sentido la gastronomía ha sido reinventada. La variedad de ingredientes y técnicas parece ser interminable. Los sabores que apenas eran considerados marcan tendencias como el picante, fermentados, añejos, orgánicos, micro verduras, fusiones y un sinnúmero de técnicas, que, por cierto, se aplican en la nueva mixología también.

Es en todo esto donde reside y hacia donde apunta el nuevo lujo. En lo diferente, raro, exótico, único, irrepetible y especialmente aquellas experiencias que guían a utilizar todos los sentidos.

Los Cabos se ha convertido en un referente a nivel mundial en experiencias de hospitalidad, gastronómicas, arquitectónicas y lujo. ¡En esta edición te sorprenderás!

Compartir

Boletín

Recibe nuestras noticias

Ingrese su correo electrónico

Añadir Comentario

WhatsApp chat