Riqueza oculta en Los Cabos

Ramón Ojeda Mestre

¡Qué desesperación! No le puedo echar la culpa a la pandemia porque siempre nos ocurre. Justo cuándo uno quiere definir algo, el lenguaje se angosta, como decía el poeta Sabines. Y ahora que quisiera definir algo que todos conocemos, la escultura, nada, nada que se me ocurre me satisface. Así que me atengo al concepto que tenga o al tradicional “Arte y técnica de representar objetos o crear figuras en tres dimensiones trabajando o labrando un material”.

Los Cabos tiene un patrimonio escultórico sensacional y que a veces no valoramos. Empecemos por el monumento en la Plaza Teniente Antonio Mijares dedicado al astrónomo Abate Jean Baptiste Chappe d’ Auteroche quien observó y midió exitosamente el tránsito de Venus sobre el disco solar cuando vino a la expedición científica franco-española.

También podemos apreciar el de los próceres y cabeños ilustres y otras maravillas como, por ejemplo, en una fuente del Colegio Baldor encontrarás cuatro cérvidos endémicos en bronce de Baja California Sur casi del tamaño natural del maestro Emilio González Plascencia llamados Ammo-Gokio (berrendo en lengua cochimí).

Seguramente ha visto el monumento al Pescador en la entrada de la playa del Médano, de Maricela Gutiérrez y González Plascencia, o las Colas de Ballena de bronce en el acceso a Punta Ballena. También está la magia alucinante de la inmortal Leonora Carrington en las esculturas de Puerto Los Cabos, en donde por cierto hay un jardín escultórico con obras del recientemente fallecido maestro Felguérez y de José Luis Cuevas.

Puede ver el impresionante Lobo Marino en la entrada de la Marina de Cabo San Lucas o la Ballena de restos de madera y troncos en el lobby de The Cape, a Thompson Hotel, o el homenaje al pionero Luis Bulnes también por la marina.

Le recomiendo conocer las esculturas fantásticas de Mauricio Soria en el vestíbulo del hotel Grand Velas o las extraordinarias figuras doradas del hotel Solaz Resort donde está la exhibición Gabinete del Barco. Puede conocer las exposiciones permanentes en Puerto Paraíso en la marina de Cabo San Lucas o el jardín escultórico en San José del Cabo donde hay más de cien galerías que seducen al más templado, así como la escultura de Alexander Grossman en honor a la tolerancia en la plaza pública Amelia Wilkes.

No olvidemos la escultura masónica de El Hombre del Universo en Plaza Ley en San José del Cabo, y la emblemática figura de FONATUR a la entrada simbolizando un rehilete. También se encuentra el Bable junto al Pabellón Cultural de la República, ¿y qué me dice del globo terráqueo hermoso y simbólico en el monumento al Trópico de Cáncer rumbo a La Ribera?

El Reloj de Sol en el Mirador de Todos Santos es otro atractivo por admirar o el monumento a la Madre en Miraflores, o los enormes Cactus Verdes de cristal en la fábrica de vidrio de Cabo San Lucas. Por último, también tenemos la columna de la Solidaridad en la carretera y la estatua de San Lucas en Baja Brewing de San José del Cabo.

Así nos podríamos seguir hasta que llegue la noche de la desmemoria, y que conste que me quedo corto. En conclusión, organice un recorrido en su propio vehículo con unas refrescantes bebidas y antojitos, y lleve a la familia o a los viajeros a conocer la incomparable riqueza escultórica oculta de Los Cabos.

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