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Pesca de perlas en La Paz

Un mal día de pesca es mejor que un buen día de trabajo… para quien disfruta de levantarse temprano, contemplar elevarse el sol en el horizonte y sentir la brisa marina, un día de pesca puede volverse más que un trabajo, un deleite y un placer.

En los municipios de Baja California Sur, existen diversos puntos históricamente relevantes para practicar la pesca, sea por deporte, recreación o consumo personal.

“Desde principios de 1900 hay anécdotas sobre la pesca comercial en Espíritu Santo. Los pescadores del Esterito siguen trabajando en la isla, conocen la historia a través de sus padres, abuelos y bisabuelos. Más de cuatro generaciones de pescadores han trabajado y trabajan en el mar, y en la actualidad se pueden encontrar pescadores que lo hacen desde 1940, hasta jóvenes que empiezan a seguir a sus familiares en el trabajo del mar.

Durante la primera mitad del siglo XX la pesca tenía como objetivos las perlas, el tiburón y peces de gran tamaño como la garropa.

“Mi tata iba en una canoa con dos hermanos a trabajar a Los Lupones. Donde varaban se encontraron una concha fina, de madreperla. Y platica mi papá que la pateó mi tío, para arriba. Bajaron las cosas, comieron y mi papá fue a recoger la concha, que había quedado en la playa. Le dio por abrirlas y dice que tenía una perla gorda, y que le dice a su hermano: “¡Vámonos para La Paz” – “¿por qué?”- “¡Vámonos!” – “¿Qué problema hay?” “Aquí está el problema: ¡ya nos bendijo Dios, hay que regresar!”

Y esa perla la vendieron bien vendida, y de ahí se acomodó mi tata que compró otra canoa, y se hicieron de buen equipo y buena casa con esa perla.” José Antonio Méndez Castro

En cada punto del archipiélago pueden observarse las huellas que los pescadores han dejado. Están en los atracaderos, los campamentos, las cuevas y el fondo del mar.”

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