Mujeres Fantásticas nos recuerdan qué es ser mujer

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El segundo día del Festival Internacional de Cine de Los Cabos recibió a dos mujeres que se caracterizan por romper barreras, por romper esquemas. Cuando sabes que vas a tener de cerca de Yalitza Aparicio, te invade —o por lo menos a mí me invadió— ese sentimiento de admiración por tener enfrente a alguien que tiene voz en la lucha de las comunidades indígenas en México, pero, también, por el papel que juega la mujer en la sociedad.  

La elegancia de Yalitza, su seguridad al hablar y su comprensión por los temas que nos conciernen a las mujeres solo afirmó esa estima que había sentido y que, en ese momento, solo se multiplicaba. 

Acompañándola, se encontraba la periodista y, en ese momento, moderadora, Gabriela Warketin, y junto a ella estaba Daniela Vega, actriz y transexual, que nos recordó sobre la diversidad que hay en el mundo.  

Aquí, surge uno de los ejes centrales de la plática: ¿por qué no aceptan la diversidad? Y en ese mismo discurso se trató de contestar con una simple respuesta dada por Yalitza: cada ser humano debe de ser libre de escoger la vida que quiere llevar. Sin ataduras, sin estigmas sociales, sin miedo a ser juzgada. 

La vida de las mujeres ha sido perpetuada por muchos años. Hemos sido violentadas por estereotipos o machismos. Pero en esa plática, que tomó lugar en el Waldorf Astoria de Pedregal, estas dos grandes personas nos recordaron que debemos de irrumpir con este discurso y asumir las posiciones que queramos empezando por:  

¿Qué es ser mujer?  

Yalitza dice que mujer no es aquella que concibe, o que su único objetivo es ser esposa o tener una familia. Ser mujer va más allá de eso, ser mujer significa escoger el papel en el que quieres desenvolverte, con ese poder de decisión para elegir si ser profesionista es tu camino, o que rol quieres tener dentro de la sociedad. 

El Festival Internacional de Cine de Los Cabos abrió este espacio de Mujeres Fantásticas y el diálogo de Yalitza y Daniela tocó temas sensibles pero pertinentes. ¿Cómo sobresalimos? ¿Cómo narramos nuestras identidades? ¿Cómo logramos esos caminos de transformación que urgen que tengamos? ¿Cómo volvemos a reconocer los roles que ya han existido por siglos, pero que se han callado poco a poco para quitarnos poderío?  

Las dos mujeres terminaron la increíble plática recordándonos a los presentes que el cambio es necesario, que el cambio, ya está aquí. Y si la sociedad todavía no lo acepta, que tomemos por asalto aquello que se nos niega, para que en un futuro—esperemos que no muy lejano—las próximas generaciones vivan en un mundo más libre 

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