LOS ORÍGENES PREHISTÓRICOS DEL CAMINO REAL Y SU EVOLUCIÓN AL PRESENTE

Enrique Hambleton

Mucho antes de que el ser humano entrara a lo que hoy conocemos como las Californias, ya existían veredas hechas por los animales que necesariamente buscaron agua. Los primeros exploradores de esta tierra en épocas prehistóricas hallaron mapas dibujados sobre la tierra por las especies que allí vivían. Como resultado de descifrar y seguir estos mapas lograron la concatenación de oasis y ríos a lo largo de toda su extensión. Estas fuentes de agua harían posible vivir allí de manera permanente.

También fue resultado de estas exploraciones encontrar las rutas más directas, sencillas y seguras entre estos parajes estratégicos. El agua fue, desde ese primer momento, factor necesario y determinante en la evolución cultural de los grupos humanos que ocuparon la región.

Conforme estos grupos se asentaron a lo largo de la península de Baja California en México y el Estado norteamericano de California, el contacto entre sí dejó huellas de incontables generaciones, la vereda que corría de sur a norte se hizo más profunda y ancha… más definida y permanente. El tráfico en esta arteria iría cada vez más en aumento por el comercio, lazos familiares y conflictos territoriales.

Para cuando ocurrió el contacto español en la península, este camino era conocido y transitado por los nativos californianos. Después de varios intentos fallidos de colonización, finalmente lograron establecer una base permanente de la corona española en Loreto. Se fundó la primera misión y real presidio en ese lugar, para luego seguir el camino andado milenios atrás entre los oasis. La motivación de este esfuerzo no solo radicó en la evangelización de las culturas nativas, tuvo motivos geopolíticos perentorios para España.

La California era solo nominalmente española sin ninguna presencia militar o asentamiento permanente. El comercio entre oriente y la Nueva España se veía amenazado por piratas ingleses que atacaban a las naos de China, y Rusia estaba internándose por el norte marchando hacia el sur con el propósito de conquista. La vereda se amplió y modernizó, se hizo más ancha para permitir el tránsito de animales de carga y en las cuestas más empinadas, se construyeron ademes y muros para facilitar su ascenso y descenso.

Este ir y venir por el camino milenario dio lugar al Camino Real de las Californias, que finalmente unió la cadena de misiones y presidios tan buscados y necesarios para la corona española. Resulta ser que hoy la vía de comunicación en esta región sigue la ruta original trazada en la prehistoria. Sigue siendo una corriente cultural entre pueblos y naciones.

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