El misterio elusivo del Trópico

Ramón Ojeda Mestre

Cuando estás cerca de un océano, el otoño nos regala los colores más misteriosos del año. Todos los sitios que están cerca de mar son hermosos. Pero no todos son tan afortunados, como Baja California Sur, de tener la línea del Trópico de Cáncer ciñéndole el pecho y el corazón. De los pocos países del mundo que cruza el Trópico de Cáncer, México tuvo la suerte de que fuera precisamente en nuestra península donde trazará su solsticial filacterio. Así, exactamente en Todos Santos y también en el Kilómetro 82 de la carretera que va hacia La Ribera, hacia El Triunfo y hacia La Paz por la vía larga en una latitud de 23° 27’ del Ecuador.

Lo que define la ecología e incluso el espíritu de los sudcalifornianos, permanentes o transitorios, así como sus maravillosos otoños y deliciosos inviernos, es precisamente esa ubicación del Trópico de Cáncer. Una maravilla. No tiene ninguna relación nuestra tierra hermosa y ubérrima, con la novela de Henry Miller ni con el otro Miller famoso, Arthur que fue esposo de Marilyn Monroe autor de The Crucible (1953), Las brujas de Salem A View from the Bridge (1955), Panorama desde el puente, Timebends, 1987. Vueltas al tiempo, memorias, entre otra veintena.

El hecho concreto es que el Trópico de Cáncer para Baja California Sur es una bendición astronómica, que atrae tanto ballenas como aves maravillosas y que nos deja una variedad de frutas incomparables como la pitahaya, cuya flor se plasma en el vestido típico de esta tierra/mar/cielo. Pasando El Triunfo llegas a San Antonio que ofrece colores impresionantes flores, frutos, vegetación suelos y cielos.

Cuando Alexander Von Humboldt conoció la Piedra del Sol o Calendario Azteca no solo notó que mostraba el orden de los días y los meses (por series periódicas), sino que advirtió el modo como podían coincidir el calendario ritual y el solar (el año trópico, que se determina por el movimiento aparente del sol entre los dos trópicos: el de Cáncer, en el hemisferio norte y el de Capricornio, en el hemisferio sur). Humboldt comprende que el pueblo nahua necesita medir con rigor el movimiento del sol para así establecer el tiempo de la siembra y la cosecha. Por esto, concluye que el calendario mexicano era el de un pueblo agrícola, como lo fue también el egipcio.

Humboldt dijo, con toda razón, que los pueblos nómadas -como los Californios diversos- medían el tiempo por las lunaciones, mientras que los pueblos agrícolas se regían de acuerdo con el movimiento aparente del sol: los nahuas eran sedentarios y medían el tiempo por el sol y el cambio de las estaciones. Se nos olvida que nos volvimos un pueblo agrícola aparte de pescador. Acá, en Todos Santos, lo mismo que en San José del Cabo se cultivaba caña de azúcar y en La Ribera florecía una agricultura variada con buenas cosechas de camote, sandía, cebolla, calabazas, mangos, naranjas, limones, y mucha pastura para el ganado.

Pero aún antes de la llegada de los europeos, los cochimíes del norte, guaycuras del centro y pericúes o edúes de la parte más austral de la península, recolectaban deliciosas frutas de temporada, yerbas medicinales como la damiana y algunos estimulantes fuertes o alucinógenos.

Si bien, utilizaban algunos organismos marinos, lo más común era acudir a las hierbas medicinales que en el trópico ofrece generosamente la naturaleza como el ciruelo de monte (Cytocarpa edulis), cactus viejitos, caribe (Opuntia bigelowi), sábila, zalate y muchos otros.

La geología combinada con las maravillas de la biodiversidad cabeña o sudcaliforniana en general, merecería un tratado completo. La península es la hermana menor del continente americano pues surgió después de millones de años como brazo fuerte de lo que hoy es México. ¡Caray! Acá hasta las piedras son seductoras y raras. Y, por si fuera poco, hay pinturas rupestres y petroglifos por doquier.

¡El Trópico de Cáncer es mágico! y lo tenemos en Baja California Sur del lado del Pacífico y del lado del Golfo de California pegadito a Boca del Salado y Los Frailes. Bueno, no me puedo extender más, pero es mi deber moral decirle que se apresure a disfrutar del Trópico de Cáncer en Baja California Sur por dos razones: pronto no se llamará así, sino Trópico de Tauro y segunda, porque el Trópico se está moviendo, por eso se llama Trópico, del griego Tropos, τρόπος gr. ‘cambio’, ‘giro’ + –ik-ós/-ḗ gr.

Pero ojo, atención, en endocrinología, se aplica a la hormona que influye en la acción de otra hormona o glándula endocrina, por eso, cuando está en esta zona mágica del Trópico de Cáncer siente “cositas”, porque está en relación con el tropismo, su cuerpo pide un giro, τρόπος gr. ‘cambio’, ‘giro’ + -ik-ós/-ḗ gr.]

Ya que en gr. tropik-ós/-ē/-on τροπικ-ός/-ή/-όν ‘del solsticio’ desde Aristóteles, s. IV a.C., más tarde en s. I a.C. incorporó el significado en retórica de ‘relativo a una figura’; ambos significados pasaron al lat. tropic-us/-a/-um. Los nuevos significados biológicos son del s. XX. En fin, yo cumplo con arriesgarme a decírselo y confío en que no se lo cuente a nadie que no sea de confianza. Nos vemos.

rojedamestre@yahoo.com

Añadir Comentario