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Quién pudiera pensar que a 23° 03′ latitud norte y 109° 42′ longitud oeste del Meridiano de Greenwich encontraríamos una población con una diversidad cultural, tanto en sus habitantes como en el arte. Me refiero al Centro Histórico de San José del Cabo, Baja California Sur, que puede jactarse de contar con un sitio específico en donde se concentran las creaciones de artistas, locales e internacionales.

Obras de arte que han recorrido kilómetros para llegar a este sitio pintoresco de México y, otras tantas, que han sido creadas localmente con la inspiración única que Los Cabos transmite a sus artistas, se reúnen en el conocido Distrito de Galerías entre las calles de Obregón, Guerrero y Morelos, en el Centro Histórico. Contagiados por el entusiasmo de dar a conocer el arte, otras calles han abierto espacios para extender más el concepto de San José del Cabo como un destino cultural y artístico. Quienes conocen esta población y la han visitado por años, no me dejaran mentir.

La conectividad aérea ha hecho de Los Cabos un lugar de fácil acceso para viajar. Eso ciertamente favorece el transporte del arte con más confianza y comodidad.

La misión de San José del Cabo fundada por el jesuita Nicolás Tamaral en 1730, testigo histórico más antiguo de la región, ya no será el único sitio para visitar cuando vengas a Los Cabos. El gusto por la cultura y el arte harán que dediques mínimo una tarde al recorrido por el centro en donde artistas de distintas nacionalidades exhiben sus obras capturando nuestra atención.

El conocido “Art Walk” es una parada obligatoria para los amantes del arte. Se ha permitido que ciertas calles se vuelvan peatonales los jueves desde noviembre a junio en un horario de 5 a 9 de la noche, espacio de tiempo, en que turistas y locales caminan deleitando sus sentidos con las expresiones creativas de cada una de las galerías. La degustación de algún vino será parte de tu experiencia la cual podrás terminar en un restaurante de la zona con un menú exquisito.

En el arte, hay millones de caminos, tantos caminos como artistas.
– Rufino Tamayo 1899-1991

Es probable que coincidas, en tu visita al Distrito del Galerías, con los artistas o porque no, asistir a la apertura de las exhibiciones. Cada una de las galerías tiene su propia magia creada por una variedad de artistas o representadas por su propio autor. Podremos observar espectaculares obras de arte de más de 200 artistas, en su mayoría originarios de poblaciones de México, sin dejar de lado a los creadores locales e internacionales, que han encontrado en San José del Cabo el lugar ideal para presentar su propuesta artística.

Este sitio, sin duda, es un nicho ideal para coleccionistas, decoradores, desarrolladores de proyectos inmobiliarios y, en general para todo amante del buen arte.

Si el arte hablara, estaría orgulloso de haber sido expuesto en el Distrito de Galerías, para que un par de ojos cautivados por su belleza lo trasladaran en una aventura, cuyo destino podría ser ubicarlo en una residencia o en un desarrollo turístico en Baja California Sur; o bien abordar un avión y trasladarse al Meridiano 0° en un próximo vuelo directo a Londres.

Tal vez, un día nos sorprenda una pintura del mismísimo Bansky en esta población josefina.

Como en todo, el esfuerzo que se realiza para mostrar el arte en un muro, no se ve, y parece mínimo, pero en realidad es el resultado de un trabajo creativo que se origina en una idea, la obtención de materiales originales, el traslado de la obra, la contratación de los seguros de transporte, la exhibición de la obra y los términos acordados con las galerías o los artistas, el cuidado de la obra en la exhibición, y más detalles.

Desde una obra creada por comisión para un proyecto especial, hasta la búsqueda de un determinado tipo de arte, son parte de las opciones que cada galería ofrece.

Los Cabos abre espacios para nuevos creadores, tanto de pintura, escultura, danza, letras, música y artesanía. Las innovaciones y el arte en todas sus manifestaciones y épocas enriquecen al que camina por esas calles llenas de alegría y vida en donde la vista, el tacto, el oído, el olfato y los sabores hacen de ese espacio un abanico cultural único en la región.

Recintos cuyas construcciones no se limitan al arte visual, quizá tengas la fortuna de escuchar la presentación de un libro. La cultura no tiene límites, los espacios existen, démosle uso y auge a lo que es propio del hombre: la belleza de la expresión individual.

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