Baja California Sur, un destino con calidez humana

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Hay momentos imprescindibles en el mundo. No podemos estar seguros de nuestro futuro y en los últimos meses, esa sensación se volvió más nítida y pudimos confirmar que lo único que tenemos en nuestras manos es el ahora.

La Organización Marítima Internacional perteneciente a la ONU ayudó para que 10 tripulantes que arribaron al puerto de Pichilingue a través del crucero Koningsdam de la naviera Holland America Line, fueron trasladados de inmediato, el 31 de mayo, a la Ciudad de México para tomar vuelos de conexión.

Pero para algunos de sus compañeros, la historia fue diferente y tuvieron que esperar.

La cuarentena es un tema con el que tuvimos que hacer las paces y, de cierta forma, acostumbrarnos. Entender que ese aislamiento forzado es para un bien mayor. Entender que esos tripulantes iban a separarse de sus seres queridos sin saber cuándo los verían de nuevo. Entender que la vida es un suspiro y todo cambia de repente, sin preguntar.

Finalmente, tras cumplir la cuarentena y aislamiento dentro de la embarcación sin presentar síntomas del virus, y contar con certificado médico, los tripulantes restantes regresaron a su hogar: Turquía, Estados Unidos, Europa y Perú.

Baja California Sur es una tierra que ha recibido a miles y miles de personas de todas partes de México. Siempre que llega alguien nuevo, la calidez de los sudcalifornianos es palpable. No te sientes solo, porque no estás solo. Una vez más, el Estado reafirmó su sentido de hospitalidad y sirvió de Puente Humanitario para la repatriación de los 113 tripulantes que se añadieron a la lista de los 10 que ya se habían reencontrado con sus familias.

 “Ante los efectos causados por la pandemia del Covid-19, Baja California Sur ratifica su compromiso solidario y fraterno con todos los países del mundo”, afirmó el secretario de Turismo, Economía y Sustentabilidad de la entidad, Luis Humberto Araiza López. 

El secretario enfatizó que en ningún momento la población sudcaliforniana estuvo en peligro porque todos los protocolos sanitarios fueron tomados en cuenta para evitar el contagio gracias a la ayuda de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS).

Aunque la vida de estas personas cambió sin advertencias, ahora están llenos de anécdotas y vivencias. Lo que sintieron en los últimos días, se quedará con ellos para siempre y en algún momento podrán recordar que de todas las partes del mundo estuvieron unos días en un lugar semidesértico, con oasis, cielos estrellados y un azul infinito que llamamos mar. Serán parte de las leyendas modernas.

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