La Entrevista: Edher Campos

Los Cabos Film Festival

Productor

Me gustaría que me recordaran por las historias que realice. El cine es memoria, es identidad y en el cine es donde nos vemos reflejados, lo que perdura a través del tiempo son las historias”.

La necesidad de contar historias lo lleva a fundar Machete Producciones. Edher mantiene sus convicciones artísticas y sociales sobre el poder transformador del cine. Ha ganado varias veces el fondo Gabriel Figueroa en Los Cabos y este año fue nombrado miembro de La Academia de Hollywood.

En 2018, Campos se asocia con Gabriela Maire para crear Zafiro Cinema con el objetivo de apoyar el cine emergente, principalmente de América Latina.

¿Cómo eliges un proyecto?

Primeramente, me di cuenta que el tipo de cine que yo quería hacer era temas de protesta. Yo creo que las películas llegan a uno. Es algo que de repente lees el guion y conectas con el momento por el que atraviesas como persona.

Como resumen, me llaman historias que tienen algo que contar, pueden tocar temas sobre la vulnerabilidad humana, la discriminación, épocas relevantes de México que han sido olvidadas o historias que tienen un perfil psicológico.

¿Cuál es el mayor reto como productor de cine?

La exhibición, hacer llegar la película a la gente. Obviamente ahorita todo está cambiando, la exhibición en el cine y plataformas enfrentan más competencia en cuestión de contenidos. Definitivamente creo que el cine no va a morir.

Otro reto es reflejar lo que lees en el guion y lo que te imaginas en lo que finalmente concluye la edición.

Dentro del Festival de Cine de Los Cabos, ¿qué es lo que más te gusta como plataforma para conocer nuevos guiones?

¡La parte de industria es única! Es un gran puente para juntar México, Estado Unidos y Canadá porque a veces el idioma impide esa empatía.

El festival reúne a la gente y propicia posibles colaboraciones entre los esquemas de producción y coproducción. Demuestra que si existen historias en conjunto y crea oportunidades para colaborar. Es un encuentro valioso, en los años que lleva el festival ha logrado posicionarse y darle valor al talento mexicano.

¿Qué te ha dejado como productor?

Muchas negociaciones han surgido de este festival. El año pasado, la película X500, una coproducción con Canadá, México y Colombia ganó como mejor película. “La Habitación” también tuvo su premier en México en el festival. Además, ganó un premio que en ese momento se llamaba Premio Fox, que te garantizaba la distribución en América Latina.

Estas dos películas han tenido ese proceso de un año, ver el guion y el siguiente regresar a mostrarlo ya como película. ¡Es muy grato!

¿Cuál consideras que ha sido el impacto de los premios Gabriel Figueroa Film Font dentro del Festival de Cine de Los Cabos?

Principalmente es la visibilidad. Presentar un proyecto con productores de las tres nacionalidades e incluso con agente de ventas, y si lo ganas te permite la posibilidad de pasar al desarrollo. La ayuda económica sirve de impulso para continuar.

¿Has considerado Baja California Sur para realizar alguna filmación?

Si, de hecho, en la edición pasada, nos escapamos a ver locaciones en Todos Santos. Baja California Sur tiene muchísimas locaciones. Es un lugar riquísimo de desiertos, de playas, de mar y sobre todo la infraestructura implícita por la simple relación que existe con Los Ángeles, con Hollywood.

¿Cuál fue tu primera impresión de Los Cabos como destino turístico?

Los Cabos tiene buena vibra, un espacio relajado y óptimo para poder hacer negocio. El lugar en general es muy atractivo.

¿Algún proyecto próximo a presentar?

Me involucré en una película que se llama “Te llevo conmigo” en conjunto con Mariela Maire. De la directora americana Heidi Ewing quien maneja la ficción a través de la historia de sus mejores amigos que son inmigrantes en Nueva York. Es una historia de amor en todos los sentidos, es hermosa.

Con Machete, actualmente tengo una película que se llama “Cartas desde el país de los tarahumaras” que entra con el cine de perfil indígena. Trata sobre el viaje de un poeta en los años 30s que vino a conocer a los tarahumaras, toca temas de espiritualidad, conecta puentes entre ellos y el mundo occidental.

Creo que es una película necesaria para reflexionar, después de este freno que tuvimos como sociedad.

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